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Características de la Renta Básica

30 abril 2012 1 comentario

Partimos de dos premisas fundamentales desde el análisis de la realidad para plantear la Renta Básica como una medida posible y necesaria:

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a) Es imposible el pleno empleo en una sociedad de libre mercado y en un contexto socio político fundamentado en la democracia, sin que afecte negativamente a ambas funciones.

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b) Se sigue produciendo riqueza, cada vez más, independientemente del aumento de mano de obra, debido a los avances tecnológicos.

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Presupuestos que no son el fundamento de un idea como la Renta Básica, sino que constatan empíricamente la realidad y nos permite proponer medidas concretas en consecuencia.

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La globalización económica se ha hecho para concentrar los beneficios de las grandes empresas. Las pequeñas y medianas empresas (pymes) se ven afectadas, por tanto y cuanto ven mermados los resultados de su actividad económica. De igual manera ocurre con los derechos de los trabajadores. Juan Antonio Maroto, catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad Complutense de Madrid, aseguró en una de sus conferencias que impartió en León en el último año del s. XX, que la entrada en vigor del euro va a suponer la desaparición de muchas pequeñas y medianas empresas. Observa este profesor que el objetivo de la moneda única es homogeneizar el nivel de vida de los ciudadanos de la UE. ¿Cuál es el contenido de esta apreciación? Que para lograrlo será verídico entre los que tengan trabajo. Se logrará ese equilibrio en la población laboral, el resto quedará excluido y el distanciamiento social será mayor todavía. Los países más atrasados económicamente dentro de la UE deberán equiparar los salarios y los precios. Supondrá un aumento de aquéllos y la consecuencia inevitable será aumentar el paro.

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Colapsa la banca mundial y el sistema se va a pique antes de lo previsto

26 agosto 2011 1 comentario

Banks

El desplome de la banca mundial y de todo el sistema fraudulento que nos tienen en la actual situación ha comenzado. Si hace tres días constatábamos que el oro llegaba a los 1.900 dólares la onza, sorpréndase ahora que bajó 200 dólares en dos días. Esta violenta volatilidad no expresa más que la agonía del sistema financiero, un sistema que se apalancó demasiado y abusó de la confianza de gobiernos y contribuyentes. Con las divisiones internas del BCE, queda totalmente vulnerable a los ataques del mercado.

El sistema toca fondo y nadie da crédito a la banca. Al desaparecer la carroña los buitres se quedan sin alimento y la desconfianza se propaga. Lo que viene puede ser peor a la caída de Lehman Brothers, de hace justo tres años, y esta vez no habrá gobierno que pueda dar respaldo a los bancos y los propios bancos lo saben y por eso han dado paso a un colosal derrotero de despidos. El británico HSBC despedirá a 30.000 personas (el 10% de la planilla), Goldman Sachs a 5.000 personas, UBS a 3.500; Royal Bank of Scotland a 3.000 personas y Bank of America a 4.000, entre otros. Sólo con la banca europea y estadounidense los despidos superarán el millón de personas. Y esto es solo el comienzo. Sume a esto los planes de austeridad y los recortes presupuestarios.

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Obama’s Original Sin

The president’s failure to demand a reckoning from the moneyed interests who brought the economy down has cursed his first term, and could prevent a second.

Illustration by Eddie Guy

After 9/11, Rudy Giuliani went on Saturday Night Live to give New Yorkers permission to laugh again. But Mayor Bloomberg never did tell us when we could resume conspicuous consumption after the crash of 2008. And so, as we stumble through the second year of the official “recovery,” it’s been an improvisational return to high-end carousing in Manhattan.

A case in point was the late-May celebration of the centennial rededication of the New York Public Library. Surely no civic institution could be a more unimpeachable beard for a blowout. The dress code—no black tie—was egalitarian. The Abyssinian Baptist Church Gospel Choir, the New York City Gay Men’s Chorus, and that cute chorus from P.S. 22 in Staten Island—Glee diversity on steroids—were in the house along with some 900 invited guests, marquee names included (Toni Morrison, Jonathan Franzen). Bloomberg delivered a pre-dinner benediction from an altarlike perch on the main reading room’s balcony. “Free and open access to information may be the single most important component of any democratic society,” he said.

But it was impossible to banish toxic trace memories of the financial meltdown. Some two weeks earlier, the mayor had restricted the “free and open access” he now extolled. His fiscal 2012 budget called for slashing $40 million from the library system, a cut that would have mandated four-day weeks and the shutdown of a dozen branches.
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Categorías:Economía, EEUU Etiquetas: ,

Agencias de actuación delictiva

15/05/2011 JOSÉ RAMÓN Villanueva

La crisis global se ha convertido en la coartada perfecta para que los sectores económicos y políticos más ultraconservadores se lancen a una fuerte ofensiva tendente a desmantelar las bases del Estado de bienestar reduciendo derechos laborales y sociales que tanto costó lograr. Como señalaba Naomi Klein en su libro La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre (2007), el capitalismo se está aprovechando de la crisis para introducir medidas de choque muy impopulares entre la población con el único fin de favorecer los intereses del conglomerado financiero y económico internacional, situación que constatamos día a día.

En fechas recientes, las profesoras de Economía Lourdes Benería y Carmen Sarasúa publicaron un excelente artículo titulado Crímenes económicos contra la humanidad en el que demandaban el reconocimiento este tipo de delito, así como poderlos investigar y juzgar con arreglo a la legislación penal internacional, al igual que ha ocurrido con los crímenes de genocidio cometidos en tiempos recientes en la antigua Yugoslavia o en Ruanda.

Como señalaba Paul Krugman, “tras las frías cifras, hay un inmenso panorama de sufrimiento”: en los dos últimos años, el número de hambrientos en el mundo ha pasado de los 850 a los 1.100 millones de personas y, según Eurostat en su último cálculo sobre la pobreza, 116 millones de europeos, sufren una de estas tres formas de exclusión social: índice de personas pobres, personas con privaciones materiales muy graves o personas que sobreviven con salarios muy bajos que apenas les alcanza para sus necesidades básicas. Shoshana Zuboff tiene razón al señalar que no es suficiente con acusar al sistema, a “los mercados” de la crisis, como tampoco lo sería culpar de los crímenes nazis a las ideas hitlerianas, y no a las personas concretas que los cometieron. Por ello, como detrás de un crimen siempre hay un criminal, que tarde o temprano deber ser juzgado legalmente, Zuboff nos señala como culpables del desastre económico a todos los que defendieron la liberalización de los mercados financieros, especialmente a Alan Greespan, el otrora todopoderoso jefe de la Reserva Federal de los EEUU; a los ejecutivos y empresas que se beneficiaron de las especulaciones en Bolsa, de las empresas que, como Lehman Brothers o la Agencia Goldman Sachs, fomentaron la llamada “economía de casino”, sin olvidar a todos los bancos que emitieron créditos-basura tóxicos.

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Comprar, Tirar, Comprar

consumidor

Tras el crash del 29, Bernard London introdujo el concepto de obsolescencia programada y propuso poner fecha de caducidad a los productos. “Esto animaría el consumo y la necesidad de producir mercancías”, declara la hija del socio de London. “Encuentro que era una idea genial: las fábricas continuarían produciendo, la gente seguiría comprando y todo el mundo tendría trabajo”.

En los años cincuenta la sociedad de consumo se había instalado en todo Occidente. El diseñador industrial Brooks Stevens sentó las bases de esa obsolescencia programada: “Es el deseo del consumidor de poseer una cosa un poco más nueva, un poco mejor y un poco antes de que sea necesario”. Ya no se trata de obligar al consumidor a cambiar de tecnologías, sino de seducirlo para que lo haga.

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El FMI fragua una divisa global: el Bancor

9 agosto 2010 1 comentario

Antecedentes: más que nunca mantenemos nuestra hipótesis operativa de que es el sector geofinanciero –donde sigue reinando contra vientos y mareas la unipolaridad dolarcéntrica– el que decidirá el híbrido orden multipolar cuando en el ámbito geoestratégico existe un empate bipolar entre Estados Unidos y Rusia, así como en el segmento geoeconómico se despliega otro empate tripolar técnico entre la Unión Europea, Estados Unidos y el BRIC (acrónimo de Brasil, Rusia, India y China) –medido por el PIB– con las tendencias a favor de este y en detrimento del G-7 (con excepción de Canadá, gracias a sus hidrocarburos, agua, minería y su diminuta cuan educada población en proporción a su vasto territorio).

Alfredo Jalife-Rahme-La Jornada

Alfredo Jalife-Rahme-La Jornada

Retorna el reinado de las materias primas con un corte más economicista (v.gr el G-20), mientras se desvanece la aciaga etapa financierista del modelo “anglosajón” –término muy específico que indispone a los filosionistas locales, pero que usan comúnmente los conocedores del tema desde LEAP/Europe 2020 (centro de pensamiento geoeconómico y geofinanciero), pasando por De Defensa (centro de pensamiento geoestratégico europeo), hasta el propio inglés Ambrose Evans-Pritchard (editor de negocios internacionales del rotativo británico The Daily Telegraph).

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Carta abierta a Carlos Slim

27 marzo 2009 3 comentarios

denisedresserg Denise Dresser

Carta Abierta a Carlos Slim

Estimado Ingeniero: Le escribo este texto como ciudadana. Como consumidora. Como mexicana preocupada por el destino de mi país y por el papel que usted juega en su presente y en su futuro. He leído con detenimiento las palabras que pronunció en el Foro “Qué hacer para crecer” y he reflexionado sobre sus implicaciones. Su postura en torno a diversos temas me recordó aquella famosa frase atribuida al presidente de la compañía automotriz General Motors, quien dijo: “lo que es bueno para General Motors es bueno para Estados Unidos”. Y creo que usted piensa algo similar: lo que es bueno para Carlos Slim, para Telmex, para Telcel, para el Grupo Carso es bueno para México. Pero no es así. Usted se percibe como solución cuando se ha vuelto parte del problema; usted se percibe como estadista con la capacidad de diagnosticar los males del país cuando ha contribuido a producirlos; usted se ve como salvador indispensable cuando se ha convertido en bloqueador criticable. De allí las contradicciones, las lagunas y las distorsiones que plagaron su discurso y menciono las más notables.

Usted dice que es necesario pasar de una sociedad urbana e industrial a una sociedad terciaria, de servicios, tecnológica, de conocimiento. Es cierto. Pero en México ese tránsito se vuelve difícil en la medida en la cual los costos de telecomunicaciones son tan altos, la telefonía es tan cara, la penetración de internet de banda ancha es tan baja. Eso es el resultado del predominio que usted y sus empresas tienen en el mercado. En pocas palabras, en el discurso propone algo que en la práctica se dedica a obstaculizar.

Usted subraya el imperativo de fomentar la productividad y la competencia, pero a lo largo de los años se ha amparado en los tribunales ante esfuerzos regulatorios que buscan precisamente eso. Aplaude la competencia, pero siempre y cuando no se promueva en su sector. Usted dice que no hay que preocuparse por el crecimiento del Producto Interno Bruto; que lo más importante es cuidar el empleo que personas como usted proveen. Pero es precisamente la falta de crecimiento económico lo que explica la baja generación de empleos en México desde hace años. Y la falta de crecimiento está directamente vinculada con la persistencia de prácticas anti-competitivas que personas como usted justifican.

Usted manda el mensaje de que la inversión extranjera debe ser vista con temor, con ambivalencia. Dice que “las empresas modernas son los viejos ejércitos. Los ejércitos conquistaban territorios y cobraban tributos”. Dice que ojalá no entremos a una etapa de “Sell Mexico” a los inversionistas extranjeros y cabildea para que no se permita la inversión extranjera en telefonía fija. Pero al mismo tiempo, usted como inversionista extranjero en Estados Unidos acaba de invertir millones de dólares en The New York Times, en las tiendas Saks, en Citigroup. Desde su perspectiva incongruente, la inversión extranjera se vale y debe ser aplaudida cuando usted la encabeza en otro país, pero debe ser rechazada en México.

Usted reitera que “necesitamos ser competitivos en esta sociedad del conocimiento y necesitamos competencia; estoy de acuerdo con la competencia”. Pero al mismo tiempo, en días recientes ha manifestado su abierta oposición a un esfuerzo por fomentarla, descalificando, por ejemplo, el Plan de Interconexión que busca una cancha más pareja de juego. Usted dice que es indispensable impulsar a las pequeñas y medianas empresas, pero a la vez su empresa -Telmex – las somete a costos de telecomunicaciones que retrasan su crecimiento y expansión.

Usted dice que la clase media se ha achicado, que “la gente no tiene ingreso”, que debe haber una mejor distribución del ingreso. El diagnóstico es correcto, pero sorprende la falta de entendimiento sobre cómo usted mismo contribuye a esa situación. El presidente de la Comisión Federal de Competencia lo explica con gran claridad: los consumidores gastan 40 por ciento más de los que deberían por la falta de competencia en sectores como las telecomunicaciones. Y el precio más alto lo pagan los pobres.

Usted sugiere que las razones principales del rezago de México residen en el gobierno: la ineficiencia de la burocracia gubernamental, la corrupción, la infraestructura inadecuada, la falta de acceso al financiamiento, el crimen, los monopolios públicos. Sin duda todo ello contribuye a la falta de competitividad. Pero los monopolios privados como el suyo también lo hacen.

Usted habla de la necesidad de “revisar un modelo económico impuesto como dogma ideológico” que ha producido crecimiento mediocre. Pero precisamente ese modelo -de insuficiencia regulatoria y colusión gubernamental- es el que le ha permitido a personas como usted acumular la fortuna que tiene hoy, valuada en 59 mil millones de dólares. Desde su punto de vista el modelo está mal, pero no hay que cambiarlo en cuanto a su forma particular de acumular riqueza.

La revisión puntual de sus palabras y de su actuación durante más de una década revela entonces un serio problema: hay una brecha entre la percepción que usted tiene de sí mismo y el impacto nocivo de su actuación; hay una contradicción entre lo que propone y cómo actúa; padece una miopía que lo lleva a ver la paja en el ojo ajeno e ignorar la viga en el propio.

Usted se ve como un gran hombre con grandes ideas que merecen ser escuchadas. Pero ese día ante los diputados, ante los senadores, ante la opinión pública usted no habló de las grandes inversiones que iba a hacer, de los fantásticos proyectos de infraestructura que iba a promover, del empleo que iba a crear, del compromiso social ante la crisis con el cual se iba a comprometer, de las características del nuevo modelo económico que prometería apoyar. En lugar de ello nos amenazó. Nos dijo -palabras más, palabras menos- que la situación económica se pondría peor y que ante ello nadie debía tocarlo, regularlo, cuestionarlo, obligarlo a competir. Y como al día siguiente el gobierno publicó el Plan de Interconexión telefónica que buscaría hacerlo, usted en respuesta anunció que Telmex recortaría sus planes de inversión. Se mostró de cuerpo entero como alguien dispuesto a hacerle daño a México si no consigue lo que quiere, cuando quiere. Tuvo la oportunidad de crecer y en lugar de ello se encogió.

Sin duda usted tiene derecho a promover sus intereses, pero el problema es que lo hace a costa del país. Tiene derecho a expresar sus ideas, pero dado su comportamiento, es difícil verlo como un actor altruista y desinteresado, que sólo busca el desarrollo de México. Usted sin duda posee un talento singular y loable: sabe cuándo, cómo y dónde invertir. Pero también despliega otra característica menos atractiva: sabe cuándo, cómo y dónde presionar y chantajear a los legisladores, a los reguladores, a los medios, a los jueces, a los periodistas, a la intelligentsia de izquierda, a los que se dejan guiar por un nacionalismo mal entendido y por ello aceptan la expoliación de un mexicano porque -por lo menos- no es extranjero.

Probablemente usted va a descalificar esta carta de mil maneras, como descalifica las críticas de otros. Dirá que soy de las que envidia su fortuna, o tiene algún problema personal, o es una resentida. Pero no es así. Escribo con la molestia compartida por millones de mexicanos cansados de las cuentas exorbitantes que pagan; cansados de los contratos leoninos que firman; cansada de las rentas que transfieren; cansados de las empresas rapaces que padecen; cansada de los funcionarios que de vez en cuando critican a los monopolios pero hacen poco para desmantelarlos. Escribo con tristeza, con frustración, con la desilusión que produce presenciar la conducta de alguien que podría ser mejor. Que podría dedicarse a innovar en vez de bloquear. Que podría competir exitosamente pero prefiere ampararse constantemente. Que podría darle mucho de vuelta al país pero opta por seguirlo ordeñado. Que podría convertirse en el filántropo más influyente pero insiste en ser el plutócrata más insensible. John F. Kennedy decía que las grandes crisis producen grandes hombres. Lástima que en este momento crítico para México, usted se empeña en demostrarnos que no aspira a serlo.

México, Distrito Federal

carlos-slim

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