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Archive for the ‘Crimen Organizado’ Category

Carta abierta a políticos y criminales

Esta es una carta desgarradora y real. Es la carta de un padre mexicano herido profundamente por el asesinato de su hijo en manos de los narcos. Es una carta que se refiere a la realidad de México, pero es una carta que todo latinoamericano debe leer.

Yo no soy latinoamericano pero la suscribo íntegramente pues opino que la debemos suscribir TODOS los ciudadanos del mundo puesto que en todas las partes nos estamos dirigiendo a este horror por culpa de unos políticos impresentables que elegimos para que hagan lo contrario de lo que están haciendo.

Yo también estoy hasta la madre de todos ellos!!!

Carta de Javier Sicilia.

El brutal asesinato de mi hijo Juan Francisco, de Julio César Romero Jaime, de Luis Antonio Romero Jaime y de Gabriel Anejo Escalera, se suma a los de tantos otros muchachos y muchachas que han sido igualmente asesinados a lo largo y ancho del país a causa no sólo de la guerra desatada por el gobierno de Calderón contra el crimen organizado, sino del pudrimiento del corazón que se ha apoderado de la mal llamada clase política y de la clase criminal, que ha roto sus códigos de honor.

No quiero, en esta carta, hablarles de las virtudes de mi hijo, que eran inmensas, ni de las de los otros muchachos que vi florecer a su lado, estudiando, jugando, amando, creciendo, para servir, como tantos otros muchachos, a este país que ustedes han desgarrado. Hablar de ello no serviría más que para conmover lo que ya de por sí conmueve el corazón de la ciudadanía hasta la indignación.

No quiero tampoco hablar del dolor de mi familia y de la familia de cada uno de los muchachos destruidos. Para ese dolor no hay palabras –sólo la poesía puede acercarse un poco a él, y ustedes no saben de poesía–.

Lo que hoy quiero decirles desde esas vidas mutiladas, desde ese dolor que carece de nombre porque es fruto de lo que no pertenece a la naturaleza –la muerte de un hijo es siempre antinatural y por ello carece de nombre: entonces no se es huérfano ni viudo, se es simple y dolorosamente nada–, desde esas vidas mutiladas, repito, desde ese sufrimiento, desde la indignación que esas muertes han provocado, es simplemente que estamos hasta la madre.

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¿Ahora se entera?

El Presidente de Guatemala va un poco “retrasadillo” en la realidad de los partidos políticos de todo el mundo, que si no están mediatizados por los grandes lobbys económicos … lo están por el crimen organizado en todas sus variantes!!!. Los ciudadanos estamos cada vez más indefensos ante semejante caterva de maleantes, que han secuestrado el poder en las naciones a través del perfecto “caballo de Troya” moderno … los  mencionados partidos políticos.

El Sr. Colom, ¿es tonto, ingénuo o demagogo?.

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CIA, WALL STREET Y DROGAS

18 agosto 2008 1 comentario

Juan Luis Rodríguez para Globalízate

El dinero proveniente del tráfico de drogas forma parte de la estructura de la economía estadounidense (y por extensión de la de occidente).

A nivel global, el montante económico proveniente del negocio de los estupefacientes asciende a la friolera de en torno a 700.000 millones de dólares (libres de impuestos), y según datos de la propia agencia gubernamental estadounidense responsable del seguimiento de dichas cuestiones.

Este dinero es parte importantísima del sistema bancario y financiero mundial y gracias a él se pueden hacer efectivos los pagos mínimos mensuales en el mercado especulativo de EE.UU. y U.K.

Catherine Austin Fitts, Secretaria Asistente del Comisionado Federal para la vivienda durante el gobierno de Bush padre y Ex directora Administrativa y miembro del Consejo de dirección de Dillon Read –un fondo de inversiones de Wall Street- apunta hacia el efecto multiplicador (x 6) del lavado de esos 700.000 millones de dólares. Esto daría como resultado una suma anual de 420 billones de dólares en transacciones en dólares, gracias a este comercio de drogas.

No olvidemos que las empresas que cotizan en Wall Street tienen un valor en sus acciones que depende de las ganancias netas anuales, y que el factor multiplicador de las acciones en bolsa puede llegar a 30.

Esto es así gracias al “trabajo” de los analistas financieros y la escuela del beneficio creada por ellos, la cual considera correcta la idea de una relación entre precio y ganancia para cualquier tipo de acciones de una horquilla oscilante en torno a 15 a uno o 30 a uno como máximo.

Traducido a las matemáticas, si a las ganancias anuales de las compañías se les añade un solo dólar, tendremos como resultado un valor aumentado para el negocio bursátil de 30 dólares: 30/1 = 90/3.

Es decir, firmas como Citibank, Brown Brothers Arriman, General Electric o el Chase Manhattan Bank, entre otras muchas, partiendo de una ganancia neta adicional de 10 millones de dólares (p. ejemplo), gracias al comercio de estupefacientes pueden situarse en una ganancia bursátil que ascendería a 300 millones de dólares.

Aunque por supuesto, antes de añadir esto a la cuenta de resultados anuales hay que ocultar y lavar este dinero.

Michael C. Rupper en su tan nombrado libro “Cruzando el Rubicón”, señala que <<el dinero se mueve con tal rapidez que, a menos que uno tenga el control de los sistemas informáticos que lo manejan o de los programas que usan esos sistemas informáticos, resulta imposible rastrearlo>>.

Las grandes corporaciones pueden ganar mucho dinero, pidiendo dinero ilegal prestado a particulares y a naciones productoras y distribuidoras de droga, a un interés muy bajo. Lavarlo, obteniendo posteriormente importantísimos beneficios.

<<El comercio de estupefacientes ha cobrado poder porque está sustentando las inversiones de las mayores corporaciones mundiales. Ese dinero sustenta a políticos. Wall Street no puede permitirse dejar caer a los magnates de la droga. El Congreso de Estados Unidos no puede permitirse dejar caer a los magnates de la droga. Los presidentes y sus finanzas de campaña no pueden permitirse dejar caer a los magnates de la droga. ¿Porqué?, porque nuestra primera y peor economía mundial, controlada por el uno por ciento (de la población), no puede permitirse el riesgo de que la competencia (de negocios o política) se atreva a usar ella el dinero de las drogas. Y por cada millón de dólares de ventas o ganancias incrementadas en una venta de acciones, la equidad bursátil del uno por ciento que controla Wall Street aumenta de veinte a treinta veces>>.

<<Al permitir que los capitales fluyan sin control de un extremo a otro del mundo, la globalización y la pérdida de soberanía han fomentado juntas el crecimiento explosivo de un mercado financiero al margen de la ley…El crimen financiero es primero y ante todo un mercado, próspero y estructurado, regido por la oferta y la demanda. La complicidad de las grandes empresas y el laissez faire (dejar hacer) político son la única manera en que el crimen organizado a gran escala puede lavar y reciclar las formidables ganancias de sus actividades. Y las transnacionales necesitan el apoyo de los gobiernos y la neutralidad de las autoridades reguladoras para poder consolidarse en sus posiciones…Los políticos se encuentran directamente involucrados y su capacidad de intervención depende del apoyo con el que cuentan y la financiación que los mantiene en el poder. Esta complicidad de intereses es una parte esencial de la economía mundial, el combustible que mantiene girando las ruedas del capitalismo>>.

Hace falta mucho conocimiento de la cuestión para poder mover bajo cuerda 700.000 millones de dólares. Cincuenta años en la historia de la tecnología del blanqueo de dinero avalan esta capacidad. Y la CIA es una de las agencias de inteligencia encargadas de proteger el dinero de las corporaciones más importantes del mundo.

En sus cincuenta años de existencia la CIA ha estado detrás del tráfico de drogas.

En 1979, antes de la Contra Nicaragüense, el consumo anual de cocaína en EE.UU oscilaba en torno a las 50 toneladas métricas. Cinco años más tarde la cantidad alcanzaba las 600 toneladas métricas.

Cuando Richard Nixon inició su guerra contra las drogas, la partida presupuestaria federal anual era de 110 millones de dólares. Veintiocho años después, en el 2000, dicha partida ascendía a 17.000 millones de dólares y el resultado consistió en más droga en EE.UU., más barata y más potente que en 1972. Y la CIA siempre ha estado detrás.

Como dijo algún autor: la CIA es Wall Street y Wall Street es la CIA. Y la mayoría de las figuras más relevantes en la historia de esta Agencia han tenido vinculación privilegiada con el aparato financiero estadounidense:

• Clark Clifford: abogado y banquero de Wall Street. Ministro de Defensa durante el gobierno de Lyndon B. Jonson. Acusado de cargos criminales como directivo de First American Bankshares ( banco controlado en secreto por una entidad vinculada con la CIA para manejar el dinero de la droga). Fue acusado de ganar 6 millones de dólares gracias a la venta de acciones de la empresa, compradas con un préstamo sin aval de BCCI.

• Richard Helms: director de la CIA. Acusado y procesado por mentir al congreso en 1976. Su abogado era Clark Clifford.

• Allen Dulles: Planificó y creó la CIA para Clifford. Dulles fue el espía estadounidense más importante dentro de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS; de aquí nació la CIA) en suiza. Cuidaba de las inversiones estadounidenses en Alemania. Ejecutivo de Standard Oil (empresa de Rockefeller). Director de la CIA durante el gobierno de Eisenhower. Socio en la poderosa firma Sullivan and Cromwell de Wall Street. Responsable de inundar EE.UU. de LSD en la década de los sesenta.

• Hill Casey: Director de la CIA durante la administración Reagan. Abogado de Wall Street y agente de bolsa. Cinco meses antes de morir de un tumor cerebral intratable, reconocía que la CIA había estado involucrada en el tráfico de drogas. Dejó una declaración jurada ante notario constatando este hecho y firmada por Richard Nixon como testigo.

Fuentes:

• Ruppert, Michael C., Crossing the Rubicon, The Decline of the American Empire at the End of the Age of Oil, New Society Publishers, Vancouver, Canadá, 2004.

• Christian de Brie y Jean de Maillard, Crime, The World’s Biggest Free Enterprise, Le Monde Diplomatique, abril 2000.

• Joseph McNamara, Hoover Institute, Universidad de Stanford.

* Juan Luís Rodríguez es Psicólogo, especialista en Psicología Clínica y de la Salud. Ex–asesor en los Gabinetes de las Consejerías de Asuntos Sociales y Consejería para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía. Colaborador de Attac Sevilla, y escritor en medios digitales independientes.

Cinco grupos clandestinos dominan crimen organizado en Guatemala

8 marzo 2007 14 comentarios

Redacción Diario Co Latino

“La Cofradía”, “El Sindicato”, “El Estado Mayor Presidencial (EMP)”, las“Patrullas de Autodefensa Civil” y la “Red Moreno y el Grupo Salvavidas”, son los cinco grupos armados clandestinos que dominan el crimen organizado en Guatemala, según la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA,por sus siglas en inglés).

La ONG estadounidense sostiene que estos grupos están dirigidos, en su mayoría,por militares activos y retirados, inciden en el gobierno y actúan desde algunas estructuras estatales. Durante el conflicto armado (1960-1996) fueron elementos claves en la lucha contrainsurgente y en la postguerra se dedicaron a narcotráfico, comercio de armas y otros ilícitos.
Según WOLA, estas organizaciones forman una “red secreta y amorfa conocida como poderes ocultos, que ejercieron influencia en el gobierno de Alfonso Portillo y continúan operando durante la administración de Oscar Berger”. “Sus actividades socavan el sistema judicial, valiéndose de sus conexiones políticas, la corrupción y la violencia”, señala.

En su investigación “Poderes Ocultos. Grupos ilegales armados en la Guatemala postconflicto y las fuerzas detrás de ellos”, WOLA indica que estos grupos “perpetúan el clima de inseguridad y socavan el estado de derecho”, por lo que demanda proceder a su desmantelamiento inmediato para rescatar las posibilidades democráticas en Guatemala.

A continuación, la caracterización que hace WOLA de cada uno de los grupos ilegales referidos.

La Cofradía
Es una camarilla de oficiales de inteligencia militar activos y retirados, una especie de fraternidad interna del ejército. Los dirigentes se vincularon a la corrupción administrativa durante la dictadura de Lucas García (julio de 1978-marzo de 1982). Se dice que los principales jefes son los generales retirados Manuel Callejas y Callejas y Luis Francisco Ortega Menaldo.
Durante la guerra civil formaban parte de un grupo de militares de línea dura conocido como “los estratégicos”, que simpatizaba con los métodos de los militares taiwaneses. Adoptaron una línea de seguridad enmarcada en la polarización total del “estás conmigo o contra mí” y consideraba a todos los civiles como potenciales opositores.

El Sindicato
Surgió de la “promoción 73” de la Escuela Politécnica en 1969, y su red de lealtades ejemplifica el fenómeno de la “tanda”. Su persistencia se atribuye al liderazgo del general Otto Pérez Molina, negociador gubernamental para los acuerdos de paz con la URNG, ex aliado del actual presidente Berger y ahora candidato presidencial del Partido Patriótico.
Los miembros de “El Sindicato”, a diferencia de “La Cofradía”, eran considerados “reformistas” dentro del ejército. También se les llamó “contrainsurgentes institucionalistas” porque preferían el “esquema 30-70”: asesinar sólo al 30% de la población y “rescatar” al restante 70% con “proyectos de desarrollo”.

El Estado Mayor Presidencial (EMP)
Este contingente tuvo una doble función: proporcionar protección, apoyo logístico y asesoría al presidente, y actuar en inteligencia militar y actividades encubiertas. Sus actuaciones datan desde la época del general Efraín Ríos Montt, en el Archivo General y Servicios de Apoyo, que más tarde se llamó Departamento de Seguridad Presidencial.
Cuando los gobiernos civiles tomaron el control, sirvió como vínculo entre las fuerzas armadas y la presidencia de la República. Sus miembros están implicados en numerosos secuestros, desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales y en actos de corrupción. Uno de sus principales dirigentes es el coronel retirado Juan Guillermo Oliva Carrera.

Patrullas de Autodefensa Civil
Las Patrullas de Autodefensa Civil, que en un momento de la guerra incluían a casi un millón de campesinos guatemaltecos, apoyaron al ejército en los esfuerzos contrainsurgentes, especialmente en los operativos de “tierra arrasada” que eliminó a centenares de aldeas indígenas, sobre todo en departamentos como Quiché.
Los antiguos jefes de estos grupos están vinculados a actividades ilícitas, mientras sus bases han servido para la organización de partidos reaccionarios como el Frente Republicano Guatemalteco (FRG) del general Ríos Montt, y forman parte de la “infantería” del crimen organizado a nivel local. Uno de sus líderes es el general de brigada retirado Luis Felipe Miranda Trejo.

La Red Moreno y el “Grupo Salvavidas”
Según WOLA, la Red Moreno y el “Grupo Salvavidas” ilustra claramente el alcance de los poderes ocultos en Guatemala: sus actividades ilícitas, sus vínculos nocivos y su estructura. Incluye un vasto despliegue de oficiales militares y funcionarios de gobierno, que pertenecieron a “La Cofradía”, “El Sindicato” y al “EMP”.
Está encabezada por Alfredo Moreno Molina, de origen salvadoreño, quien estableció sus estructuras en el sistema de aduanas y otras dependencias de la cartera de finanzas públicas, desde donde realizó contrabando y fraudes fiscales. El “Grupo Salvavidas” integró una poderosa red conectada con todas las esferas públicas y políticas de Guatemala.


General Otto Pérez Molina, actual candidato presidencial del Partido Patriota, vinculado a “El Sindicato”.


Coronel Juan Guillermo Oliva Carrera, relacionado con el “Estado Mayor Presidencial (EMP)”.

 

Especulación y narcotráfico, nuevos grandes negocios del lumpencapitalismo

1 agosto 2006 3 comentarios


Por: Adán Salgado Andrade (especial para ARGENPRESS.info) (Fecha de publicación: 01/08/2006) Sí, en estos tiempos de crisis generalizada del capitalismo, todo se vale, hasta el desarrollo de actividades paralelas medio legales o de plano ilegales, con tal de garantizarse una buena utilidad. Y es que en los tiempos actuales, de continua declinación de la ganancia industrial, se deben de buscar alternativas a la fabricación de mercancías, pues de esa manera se garantiza la supervivencia de las corporaciones. Una de tales actividades es la especulación financiera, cuestión que se ha convertido en una necesidad, más que en una alternativa para ganar más dinero entre varias empresas. Por ejemplo compañías tales como General Electric a través de su división General Electric Capital genera nada menos que el ¡50% de sus ingresos anuales!, calculados en unos $140,000 millones de dólares, así que estamos hablando de que unos $70,000 millones de sus ingresos se deben a la pura y llana especulación. Nos referimos a una empresa que comenzó haciendo focos hace más de cien años. Incluso, empresas tan aparentemente lucrativas como Wal-Mart, considerada la número uno en su ramo en el mundo, con ingresos superiores a los $247,000 millones de dólares en el 2003, también le entra a la especulación, habiendo obteniendo casi $30,000 millones de dólares de tales ingresos gracias a actividades bursátiles en dicho año. Esto es la consecuencia de lo que yo llamo diversificación capitalista, o sea, el hecho de que las empresas para que puedan competir, necesitan variar sus actividades, pues de lo contrario morirán aplastadas por la competencia si sólo se especializan o fabrican una sola cosa. Siguiendo este modelo muchas compañías han sobrevivido. Y es que como la ganancia industrial en general ronda aproximadamente el 5% (es decir, se ganan cinco dólares, por ejemplo, de cada cien invertidos), es muy baja para las necesidades de acumulación. Y por eso se origina la sobreproducción, que se da como consecuencia de que al ser la ganancia individual por cada artículo vendido muy pequeña, se tiene que sobreproducir más, para que el volumen compense las necesidades de acumulación capitalista (esto es, muy simplemente descrito, el origen de las crisis capitalistas, pues se produce más de lo que en realidad se puede consumir). Por ello se buscan otros “buenos negocios”, como la especulación financiera, que consiste en prestar dinero o, como se dice en México, “jinetearlo”, como hacen los bancos, con el dinero ajeno que mantienen en ellos los depositantes y que por ese sólo hecho, al “invertirlo”, ya se está generando una ganancia especulativa. Y esto se hace bajo dos formas principales: prestándolo a una tasa de interés fija o, más riesgoso aún, comprando acciones de empresas o, menos riesgoso, adquiriendo papeles de inversión gubernamental, como los CETES (los certificados de la tesorería expedidos por el gobierno mexicano) o los famosos Bonos del Tesoro estadounidense, los cuales pagan una tasa más o menos fija (un 4.5% en la actualidad), que aunque baja es más “segura” que las acciones empresariales. Así, un interés bancario en un préstamo, que puede llegar hasta un 50% anual, implica que por cada 100 dólares prestados, aquél, con la mano en la cintura, cobrará 50 sin hacer absolutamente nada. Esto que Lenin llamó “capital parásito” es la actual tendencia, como dije, pues no es lo mismo obtener después de un largo y, muchas veces, complicado proceso industrial un 5% de utilidad, que invirtiendo en un banco o en las casas de bolsa (empresas que perciben sus ganancias de la simple especulación) para recuperar, como señalé, hasta un 50%. Y por ello varias empresas buscan entrarle a le especulación. Se calculan actualmente en unos 11 billones de dólares ($11,000,000,000,000, equivalentes al PIB de EU) los capitales especulativos rondando por todo el mundo para ver en dónde está el siguiente buen negocio e hincarle el diente. De éstos, una buena parte son los llamados “derivativos” (derivatives), que son instrumentos especulativos de muy alto rendimiento, pero sumamente volátiles e inestables. Ese buen negocio es muy fácil lograrlo a través de los créditos. Empresas de cualquier tipo buscan a toda costa vender a crédito, más que al contado. Automotrices como General Motors, Ford o VW, a través de sus divisiones financieras, venden sus autos a crédito, con lo que obtienen más dinero que si los vendieran al contado. Supongamos que una persona compra un auto de $40,000 dólares a crédito. Comienza con dar un enganche, digamos del 30%, que en este caso sería de $12,000 dólares. El resto lo paga a cuatro años con una tasa anual pensemos del 10% sobre el capital insoluto. Si el cliente es puntual, durante el primer año la deuda restante de $28,000 dólares implicará $2,800 de intereses extras. Si paga a razón de $7,000 dólares anuales, le quedarán $21,000 para el siguiente año, los que generarán $2,100 dólares. Para el tercer año, deberá $14,000 dólares, lo que generará $1,400 dólares. Por último, en el cuarto año, todavía deberá $7,000 dólares, que le generarán 700 dólares más. Así, el auto eleva su precio en $7,000 dólares, es decir, estará costando finalmente $47,000 dólares, aunque en la realidad se esté depreciando durante esos cuatro años. Y, claro, que si el cliente lo desea renovar, la empresa le pagará cuando mucho la mitad del precio de lista original (y eso si está en muy buenas condiciones). Y así sucede con todo lo que se vende “a crédito”. Por ello, no sólo los bancos, sino muchas empresas ya están ofreciendo tarjetas de crédito propias, como el caso de la mencionada Wal-Mart, que casi fuerza a sus clientes a adquirir una, pues nada hay como la especulación financiera para incrementar las ganancias. Por si fuera poco, aquí la permisiva Secretaria de Hacienda ya autorizó a esa empresa a ¡crear su propio banco! Y para ello empleará sus propias tiendas, claro. Ya podemos pensar cuál será el tipo de publicidad: “¡Venga a Wal-Mart donde no sólo podrá comprar, sino pedir dinero prestado con las más bajas tasas de interés, para que nos compre más!”… sí, porque seguramente, así como hace quebrar otros negocios que venden lo que vende aquélla cadena, querrá adueñarse de los clientes de otros bancos ofreciendo servicios financieros más baratos. No es nuevo esto aquí, por supuesto, pues la cadena de tiendas Elektra, empresa de Televisión Azteca, también tiene su “propio banco”, el “Banco Azteca”, con lo cual el negocio de la venta es redondo, dado que generalmente dicho banco les “presta” a sus clientes para que compren directamente en las tiendas. Seguramente así será el esquema de Wal-Mart. Y el hecho de que esta empresa y muchas otras establezcan bancos o negocios financieros, se debe a que poseen una gran cantidad de capital acumulado, el cual genera gastos si no se pone a funcionar, es decir, a generar ganancia. ¡Vaya ironía del sistema capitalista, la de que poseer enormes fortunas, su leit motif, cuesta mucho si se las mantiene ociosas!Aquí, las llamadas Afores, supuestos esquemas de aportación pensionaria complementaria a la otorgada por el gobierno, más que para beneficiar a los trabajadores, quienes están obligados a aportar obligatoriamente (o sus patrones) una cantidad de dinero quincenal de sus nóminas, benefició al sistema bancario “mexicano” (lo cual es también ya falso, pues más del 85% de la banca es extranjera), pues gracias a dicha imposición se hizo de frescos capitales que actualmente rondan los $75,000 millones de dólares. Y no sólo eso, sino que también se “adecuaron” las leyes para que los bancos que manejan todo ese dinero, puedan invertir en lo que deseen: desde títulos gubernamentales, hasta acciones empresariales. Y en el caso de que las acciones de tal o cual empresa no hayan funcionado bien porque aquélla no haya vendido o haya quebrado, pues con esa quiebra se irá el dinero invertido. Estos reales peligros ya se han presentado en EU, país en donde muchos fondos de pensiones (los fondos mutualistas, como se les llama) ¡se han perdido debido a fraudes o malas inversiones! Entre 1999 y 2003, conservadoramente se calcula que se perdieron fondos de pensiones por ¡16,000 millones de dólares! (1) (más o menos el equivalente a lo que los mexicanos laborando en EU mandaron el año pasado de remesas). Y no sólo eso, sino que existe una infame pasividad del gobierno de Bush en el sentido de que resignadamente se pierden $4,000 millones de dólares anuales de las pensiones de los ciudadanos debido, sobre todo, a malos manejos o a “fallidas” inversiones, como en empresas que quiebran. Esperemos a ver cuándo comienza a suceder eso en México con las Afores, que cuando alguna quiebre por “malas inversiones”, millones de trabajadores se queden sin su “parte complementaria” de pensión y se les dé una palmada en el hombro, diciéndoles “ni modo, Pancho, te quedaste sin dinero para tu vejez”.

Incluso, a nivel de gobiernos, este afán por entrarle a la especulación es galopante. Por ejemplo, se estima que los jeques árabes, a pesar de seguir nadando en petróleo, aprovechando los altísimos precios de éste, quizás pensando en el futuro no tan lejano en que se agoten sus yacimientos, han comprado o invertido fuera de sus países alrededor de un billón de dólares ($1,000,000,000,000) en precipitadas compras de acciones de empresas (éstas porque prometen un rendimiento al final del plazo de cotización). Solamente en bonos del tesoro estadounidense poseen los árabes ¡$67,000 millones de dólares!, con lo que, junto con chinos y japoneses, le ayudan a EU a aliviar algo de su enorme déficit gubernamental (¡claro, pues el gobierno de Bush con su belicismo – la guerra de Irak, que ya monta más de $300,000 millones de dólares – y la baja de impuestos a las empresas – ver mi artículo en internet “Bush, el buen amigo de las corporaciones” – ha gastado más de lo que obtiene aquél por aranceles y servicios!). Y justamente la enorme insolvencia a la que están llegando los Estados Unidos por las enormes deudas que penden sobre gobierno, corporaciones y ciudadanos, han ido debilitando al dólar a nivel mundial, de tal modo que se ha ido cambiando el esquema tradicional de invertir en dicho país con la plena certeza de que el capital depositado allí iba a rendir excelentes frutos. Los capitales de los ávidos inversionistas están yéndose a otros países (Rusia, China, Europa…), a otras bolsas “más seguras” que les ofrezcan más “certeza”. Y dicha tendencia, sacar capitales especulativos de EU, llevará a profundizar la desaceleración económica estadounidense que ya se está produciendo (Ver mi artículo en Internet “Hacia una nueva recesión estadounidense y mundial”), con su consecuente efecto global en todo el orbe, pues como ya he mencionado en otra parte, EU, que concentra aproximadamente un tercio del producto mundial bruto, es el principal consumista e impulsor del capitalismo y al caer económicamente, nos arrastra a todos.Por otro lado hay que mencionar que el capital especulativo es altamente desvalorizador y pauperizador, no sólo de las empresas, digamos, productivas (las que fabrican, pues), sino de los propios gobiernos, pues, por ejemplo, los bonos gubernamentales que compran empresas extranjeras para obtener de ellos buenos intereses en millones de dólares, rinden dicho dinero, justamente de las actividades económicas de tal o cual país, el cual decide sacrificar el bienestar de su gente en aras de entregarles a tales empresas la riqueza generada por la producción nacional. Crisis como la mexicana de 1994 o la Argentina del 2000 se explican, justamente, por los altos niveles especulativos que son capaces de borrar de un plumazo las reservas en divisas extranjeras de un país, sobre todo ahora, con la llamada globalización financiera, gracias a la cual es posible realizar operaciones especulativas al minuto desde cualquier parte del mundo con solo una computadora que esté conectada al Internet y sacar así dinero de un banco “nacional” para depositarlo en el extranjero. Y en cuanto a las empresas productivas, el hecho de estar obligadas a cumplir con los rendimientos prometidos por las acciones que venden, constituye una fuerte presión, en el sentido de que si los negocios no “marchan bien”, no subirán las acciones, los inversionistas no tendrán el incremento prometido de su capital y, si la situación es muy grave, aquéllos pueden obligar a dicha empresa a reestructurarse (reducir su personal y eficientar sus operaciones), a venderse a otra compañía o, peor, pueden llevarla a la quiebra sus exigencias. Ultimamente muchos CEO’s (así se conoce a los presidentes de las empresas, los chief executives officers) han debido renunciar a sus puestos por no haber logrado que la empresa para la que laboraban rindiera los intereses accionarios prometidos. Y si los inversionistas tuvieran más visión, podrían darse cuenta del hecho de que si una empresa no vende lo suficiente en estos tiempos de crisis es, justamente, por la saturación del mercado, lo que lleva a una generalizada baja en el consumo (General Motors, por ejemplo, cada año reduce su producción debido a la fuerte competencia de empresas automotrices asiáticas. Incluso, Toyota ya superó la producción anual de GM de vehículos).

Y esto del crédito, evidentemente se retroalimenta con la gran cantidad de gente (sobre todo de los llamados niveles medios), que es víctima de los bajos salarios y las impuestas necesidades de consumo (digo impuestas, porque muchas no son realmente vitales para la existencia, pero sí forman parte del consumismo que sustenta al sistema capitalista), cae obnubilada por la “grandiosa oportunidad” de comprar a crédito o pedir un préstamo bancario (para comprarse carros, casas, computadoras… lo que sea), aunque luego, los intereses y la deuda les imposibiliten pagar lo adquirido y los bancos les embarguen el auto o el departamento adquirido mediante dicho crédito. No obstante, las tarjetas de crédito bancarias son las ganadoras en el consumo a “plazos”, a pesar de que muchas llegan a cobrar intereses que anualizados montan hasta el 50% en varias de ellas. Y, por desgracia, en países como México, el que la gente compre con los “plásticos”, e incluso pague las escuelas, desde la primaria, hasta la universidad de sus hijos mediante crédito, se equipara a un malogrado “boom” económico, siendo que, en realidad, esa tendencia mostraría que cada vez el consumo real, es decir, al contado, disminuye, y se sustituye por un crédito que quizá endeude para varios años, si no es que para toda la vida, a los solicitantes de aquél, por lo que no debería ser motivo de orgullo, sino, más bien, de preocupación, ya que en todo el mundo se está aplicando el sistema estadounidense de endeudarse ahora y pagar en el futuro. De hecho, a nivel de país, la fuerte deuda externa e interna de los Estados Unidos está en la base de las recurrentes crisis que ese país sufre (Ver mi artículo en Internet “Hacia una nueva recesión estadounidense y mundial”). Y aunque ese esquema aparentemente ayude por lo pronto al capitalismo, en el futuro puede ser más perjudicial que benéfico, pues se podría dar una generalizada situación de insolvencia que borrara de un plumazo las expectativas de ganancia y llevara a una quiebra generalizada. Pero mientras los intereses devengados sean pagados, la especulación seguirá siendo un gran negocio, aunque haga quebrar a empresas o países enteros, como ya mencioné.

Narcotráfico: el segundo gran negocio

En cuanto al narcotráfico, estaríamos refiriéndonos a una actividad netamente ilegal, de acuerdo a los actuales estándares institucionales. Por supuesto, dicha situación, la ilegalidad, ha hecho de ese lumpen-negocio una muy lucrativa fuente de riqueza, como sucedió durante la famosa prohibición estadounidense de los años 20’s, cuando se ilegalizó el alcohol, lo cual constituyó un excelente negocio para las mafias que manejaban centros ilegales de venta de bebidas etílicas. Se calcula, conservadoramente hablando, que anualmente el narcotráfico monta alrededor de ¡$400,000 millones de dólares! (un 60% del PIB mexicano. De hecho, en la jerga economista estadounidense, se le conoce como Producto Nacional del Narco), de los cuales, unos $150,000 millones deben su origen nada menos que a los Estados Unidos (además, primer consumidor mundial de drogas, lo que, de entrada, explica también tantos millones gastados en aquéllas) (2), o sea, más de la tercera parte. Así, ese comercio de estupefacientes se infla gracias, justamente, a la ilegalidad mencionada, por lo que podríamos establecer que, debido a ella, no se ha legalizado ni existe el más mínimo interés en legalizar el tráfico de drogas, merced a las altísimas utilidades que ello genera (el tráfico humano es igualmente lucrativo, aunque no alcanza las cifras tan altas del narcotráfico – ver mi artículo en internet “Tráfico humano”), además del efecto multiplicador que tienen los narcotraficantes, quienes gastan varios millones de dólares en armamento (metralletas, bazookas, granadas, explosivos y en general armas de alto poder), equipos de transporte (aviones, barcos, submarinos, camionetas blindadas, camiones, autos de lujo, etc.) (3), equipos logísticos y electrónicos (computadoras, servidores, transmisores, radares, bloqueadores de señales, radios de telecomunicación, celulares, localizadores satelitales, etc.), equipos y sustancias para el procesamiento de la droga (sustancias químicas, equipos de laboratorio, construcciones, etc.), además del personal especializado en cada uno de los aspectos mencionados que requieren para llevar a cabo sus operaciones. Evidentemente tales adquisiciones son funcionales al sistema dado que significan, al fin de cuentas, consumo, aunque provenga de los narcotraficantes, y para el caso, serán mejores para el capitalismo dichos grupos de narcos que, digamos, obreros que apenas si pueden comprar comida con sus bajísimos salarios. Un claro ejemplo de esto lo tenemos en los propios Estados Unidos, país que se jacta de estar “atacando permanentemente” al narcotráfico. Célebre fue la visita que en junio de 1999 hizo el todavía director del mercado de valores de Nueva York (NYSE), Richard Grasso, a Colombia, en donde se encontró con un líder guerrillero, Raúl Reyes, de las FARC (Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia) (4), con quien, para la foto, hasta se abrazó. La visita de Grasso, se especuló en ese entonces, tenía la intención de llegar a acuerdos con la FARC o con quien fuera (lo que en Wall Street llaman “llamadas frías”, para contactar con gente con quien aún no se hacen “buenos negocios”), para evitar la iniciativa que dicha organización marxista quería iniciar para descriminalizar el tráfico de cocaína, o sea, que se hiciera “legal”. Pero, por supuesto, eso era algo totalmente inconveniente para los Estados Unidos, quienes se opusieron terminantemente al intento de los rebeldes. Claro, eso se explica porque en ese país, EU, anualmente se estima que se “lavan” (o sea, se vuelven legales) entre 500 mil y un billón de dólares ($500,000,000,000-$1000,000,000,000), de los cuales entre $100,000 y $200,000 millones tan sólo corresponden al narcotráfico. Y por supuesto que eso se realiza dentro de las instituciones financieras “legales”, tales como el NYSE, corredurías, empresas, bancos como el Citibank entre muchas otras. Así que la legalización del tráfico de drogas sería muy dañino para la economía mundial, especialmente la estadounidense, pues se estarían dejando de percibir los $400,000 millones mencionados, la mitad para EU, con el esperado efecto multiplicador negativo: desaceleración económica, bajas en las ventas de empresas o quiebras, bajas en los depósitos bancarios, bajas en los índices bursátiles, bajas en las utilidades de los inversionistas, con lo que, también, se afectaría la actividad especulativa de la que hablo arriba. Y con tal de cambiar de manos de las FARC los dineros de los narcotraficantes colombianos ligados a ellos – que el señor Grasso no pudo lograr (5) – a otras más amigables a los intereses estadounidenses, se estableció el famoso “Plan Colombia”, el cual, bajo un aparente esquema de “ayuda” a los campesinos para que cambiaran de cultivos ilegales a legales y de “auxilio” al gobierno en el combate al narcotráfico, en realidad era para lograr que se mantuvieran los depósitos de los narcos en “respetables instituciones crediticias” como bancos. Se presume que Citibank, adquirió en México a Banamex, con la finalidad de asegurarse el dinero del narcotráfico latinoamericano hacia EU, gran parte del cual fluye precisamente a través de México (90% de la cocaína consumida en EU. Solamente en el año fiscal del 2004 habían $10,200 millones de dólares aquí, cuya procedencia no pudo “explicarse” por ningún ingreso legal) y es lavado en bancos como aquél. No sólo ha mantenido EU a toda costa la ilegalidad del tráfico de drogas, sino que incluso alienta la producción de estupefacientes. Un claro ejemplo de ello es que en Afganistán, país con un gobierno títere controlado por EU, la producción de heroína se ha incrementado ¡36 veces con respecto a los niveles que había durante la época del Talibán!, de acuerdo a reportes de la propia Oficina Nacional para el Control de la Droga (ONDCP), dependiente directamente de la Casa Blanca. En 2001, último año de la administración talibanesa, existían unas 1700 hectáreas sembradas con amapola. Para el 2002, ya en pleno control estadounidense, aquéllas se elevaron a 31200 y en 2003, ¡nada menos que a 61600 hectáreas! (81000, según la ONU, cifras que, según los expertos, son mucho más creíbles que las de la ONDCP). Resulta, pues, bastante extraño que con control militar estadounidense y todo lo que ello implica, Afganistán haya aumentado considerablemente su producción de narcóticos, la cual en el 2003 llegó a 3600 toneladas (3,600,000 kg.) según la ONU. Con estas altísimas cifras, ¿podríamos aún dudar de que el narcotráfico es un muy buen negocio para los EU y que mantenerlo ilegal es como verdaderamente se obtiene el big money?Así que esas bandas organizadas de narcotraficantes, ejercen un verdadero poder económico a nivel mundial. Por ejemplo, en un país tan aparentemente honesto como Japón, la llamada yakuza, la mafia organizada japonesa, ligada fuertemente al narcotráfico, se estima que está detrás del 30% del endeudamiento “malo” que ocasionó la actual crisis económica de la que no termina de salir dicho país. Pero también los narcotraficantes ejercen su nefasta influencia en los ámbitos social y político. Por ejemplo, aprovechan la enorme necesidad de las personas a las que “ofrecen trabajo” para casi obligarlas a entrar al tráfico y la venta de estupefacientes ilegales, prometiéndoles sumas de dinero muy atractivas para el aparente “fácil trabajo” que se les encomienda, tal como transportar en sus estómagos bolsas con cocaína o llevar “paquetitos” en la cajuela de un auto (En la muy buena película “María llena eres de gracia” se muestra el drama tan terrible que sufren mujeres colombianas que se emplean como contenedores humanos de cocaína en sus estómagos y lo que puede ser fatal cuando las bolsas con la droga llegan a estallar dentro de sus entrañas). Esa necesidad económica también se traslada a otros sectores, como las fuerzas policiales y militares, cuyos miembros, igualmente mal pagados, sobre todo los mandos bajos y medios, se entusiasman ante la idea de dinero fácil y participan ofreciendo “protección” o “inmunidad” a los narcotraficantes, alentando con ello el problema de la altísima corrupción, azote mundial que rebasa ya toda posibilidad de control institucional. Pero no termina esto ahí, sino que esa especie de “cáncer social” sigue elevando su nivel de actuación a esperas mucho más altas, llegando a funcionarios públicos (jueces, directores, secretarios, gobernadores, presidentes…), de tal forma que se pude hablar en la actualidad de la existencia de narcogobiernos (el de Bush, entre ellos), pues es tanta la influencia del narcotráfico, que de alguna manera el poder institucional se comparte con aquél, se corrompe.

Por ejemplo, México es un evidente caso de cómo ese narcopoder está invadiendo y corrompiendo muchas esferas gubernamentales, además de que lo muestra: en el presente año han sido ejecutadas más de 1200 personas (unas 7000 en lo que va del sexenio foxista), entre narcoempleados traidores, miembros de bandas rivales, víctimas colaterales de tiroteos, policías e importantes autoridades (jefes policíacos, por ejemplo) e, incluso, ha habido muestras de que su nivel de influencia ha llegado a muy altos cargos (aquí, por ejemplo, el gobernador de Morelos, Sergio Estrada Cajigal, se ha sostenido que tiene nexos con el narcotráfico, pero gracias a su filiación panista, la del partido en el poder, no ha pasado a más).

Finalmente, la cuestión de que el tráfico de drogas haya aumentado tanto su influencia y poder en todos los ámbitos, se debe no sólo al hecho de que los canales de distribución se han incrementado en todos los países, por ser el excelente negocio del que ya hablamos, sino también a la situación más grave de que cada vez más las drogas son empleadas por la gente, especialmente los jóvenes, como un escape a las críticas condiciones de vida impuestas por un sistema consumista que equipara el éxito personal con la cantidad de dinero que se posea. Como muchas personas no han logrado aún hacerse ricas, buscan, entonces, olvidarse de su desafortunada (6) situación empleando cocaína, heroína, marihuana, éxtasis, anfetaminas, solventes (7)… y si para poder comprarlas tienen que meterse también a venderlas, pues lo harán, entrando en un irreversible círculo vicioso en el cual ellos pierden y hasta mueren (8), siendo que los únicos ganadores, como señalé, son bancos, casas del bolsa, corporaciones, funcionarios y, por supuesto, los narcotraficantes asociados a ellos.

Notas:
1) Uno de los más recientes fraudes, se debió a la mano del especulador Eddie Stern, hijo del mal afamado Leonard Stern, quien hizo su fortuna y la de sus kids, vendiendo alimentos para mascotas. Eddie Stern creó en 1998 una empresa de especulación, Canary Capital, con la cual, valiéndose de los fondos de pensión, incrementó más la fortuna familiar (estimada en ese entonces en $3000 millones de dólares), a cambió de defraudar a los pensionados, muchos de los cuales habían invertido los ahorros de toda su vida, y dejarlos sin pensión y sin futuro.
2) No paran en ingenio y recursos los narcotraficantes para satisfacer dicho consumo. En febrero del 2004 la policía de Carolina del Norte interceptó un cargamento de cocaína con valor de $30 millones de dólares dentro de un trailer que llevaba juguetes ¡nada menos que a una tienda de la cadena Wal-Mart!
3) Cuando en México se “aseguran” bienes de narcotraficantes, sorprenden los vehículos de superlujo y los armamentos de alto poder, mejores que los policiacos, que se decomisan, así como las costosas residencias en donde son localizados aquéllos.
4) Pongo en cursivas lo de revolucionarias porque, por desgracia, las FARC, en mi opinión, han perdido ya ese carácter revolucionario debido a varios aspectos, entre ellos, sus conexiones con el narcotráfico en Colombia.
5) De todos modos, la junta directiva del NYSE “agradeció” sus esfuerzos y por ello lo ratificó en agosto de 2003 en el cargo hasta el 2007 y aumentó los “beneficios económicos” a que tiene derecho cuando se retire en nada menos que ¡136 millones de dólares, para que el señor Grasso pueda tener una confortable vejez!
6) Desafortunada en cursiva porque no me parece que el hecho de no ser rico sea un “grave problema”. En todo caso, eso se ha querido imponer en este sistema tan materialista que, como dije, basa el éxito personal en el éxito monetario. Y sólo mediante la conciencia social generalizada, que nos haga regresar a los verdaderos valores humanos, como la solidaridad, la compasión, la cultura, el arte… nos iremos desprendiendo de ese pseudo-valor, cuando apreciemos que es más importante, por ejemplo, cuidar el medio ambiente o que no haya hambre en el mundo.
7) Estos, legalmente vendidos por ser sustancias industriales “permitidas”.
8) Más de 22,000 personas mueren tan sólo en los Estados Unidos por problemas asociados a la drogadicción.