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¿Cuando comenzará la Gran Guerra?

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La historia negra de BP y sus socios del Golfo

26 julio 2010 1 comentario

240610 – Oscar Guisoni

Tanto British Petroleum como su asociada, la estadounidense Halliburton, han protagonizado accidentes y componendas con el poder político; ahora confían en que sus amigos en Washington les salven el pellejo.

Los ecosistemas de Louisiana y Florida han sido los más afectados con el derrame petrolero. Miles de aves han resultado seriamente dañadas.

Mucho antes de llamarse British Petroleum (BP), una operación de lavado de imagen que de poco le ha servido, la petrolera ostentaba un nombre mucho más prosaico y revelador de sus orígenes: Anglo Iranian Oil Company, o simplemente AIOC, a secas. Acostumbrada a sacar tajada de sus contactos con el poder político y a inmiscuirse en los asuntos internos de los países en los que opera, la petrolera inglesa tiene tras de sí un profuso prontuario en el que abundan golpes de Estado, negocios turbios, pueblos contaminados y accidentes que se podrían haber evitado si la seguridad fuera su norte y no el afán de obtener la mayor cantidad posible de beneficios económicos.

Su socio en las operaciones de extracción en el Golfo de México, la estadounidense Halliburton, no se queda atrás a la hora de mostrar su currículum delictivo. Ambas empresas han provocado el mayor desastre ecológico desde que existen los océanos y en esta historia, negra como el petróleo, se encuentran también las claves de la tragedia reciente, de lo mucho que se podría haber hecho para evitarla y el por qué no se hizo.

UNA EMPRESA DEL IMPERIO

No habían pasado 40 años desde que el estadounidense Edwin Drake extrajera el primer barril de petróleo de la historia cuando un británico acaudalado y aventurero llamado William Knox D’Arcy, fascinado por las predicciones de un ignoto geógrafo francés sobre la posibilidad de que se encontraran yacimientos en Persia, se lanzara en busca del oro negro.

A precio de gallina muerta —20 mil libras y 16 por ciento de las futuras ganancias durante 60 años— Knox obtuvo del Gran Visir persa la concesión para explorar una superficie equivalente a 80 por ciento del actual Irán. Corría el año 1901 y los primeros resultados hicieron temer a Knox un fracaso, pero el 26 de mayo de 1908 la fortuna le sonrió cuando se descubrieron los grandes pozos de Masgid Soliman. El petróleo brotaba a menos de 15 metros bajo el suelo y la historia del país estaba a punto de cambiar para siempre.

Ante la magnitud del descubrimiento se pone en pie en Londres la Anglo-Persian Oil Company (que en 1935 cambiaría de nombre a Anglo Iranian Oil Company y en 1954 a British Petroleum Company). El gobierno no tarda en adquirir 51 por ciento de las acciones, con lo cual la AIOC se transforma en una empresa del imperio. Pronto empiezan los problemas políticos: a principios de los años veinte llega al poder Reza Khan, un oscuro militar y ex ministro de Guerra en Irán que no duda en proclamarse Sha e inaugurar una turbia dinastía.

Siguiendo los pasos del nacionalista turco Ataturk, el nuevo Sha limita los contratos, sube las regalías y le prohíbe a la empresa construir oleoductos, pero ya es demasiado tarde. El negocio es tan magnífico que la AIOC se ha vuelto un estado dentro del estado, tiene barcos y una línea aérea propia, un gobierno con funcionarios y jurisdicción territorial y en algunos sitios hasta se da el lujo de pagar los impuestos directamente a los jefes de las tribus en las que se encuentran los yacimientos antes que al gobierno iraní.

En 30 años sus beneficios multiplicaron por 25 la inversión inicial y el estado inglés había recibido más dinero en impuestos de la Anglo Iranian que el propio gobierno persa.

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La familia Rockefeller, accionista de Exxon, financia a Greenpeace

La organización ecologista más famosa del mundo recibe donaciones de grandes magnates del petróleo, la automoción y los mass media. El caso más llamativo es el de los Rockefeller -accionistas y fundadores de petroleras como Exxon Mobil-. Su fundación ha financiado a Greenpeace con más de un millón de dólares.

Manuel Llamas

Greenpeace, la organización ecologista más famosa y, posiblemente, poderosa del mundo se financia a través de las aportaciones voluntarias que realizan anualmente sus donantes. Según rezan sus estatutos, a fin de “mantener su total independencia, Greenpeace no acepta dinero procedente de empresas, gobiernos o partidos políticos. Nos tomamos esto muy en serio, y controlamos y devolvemos los cheques cuando provienen de una cuenta corporativa. Dependemos de las donaciones de nuestros simpatizantes para llevar a cabo nuestras campañas no violentas para proteger el medio ambiente”.

Sin embargo, dicho lema no incluye los generosos donativos que habitualmente recibe de grandes fundaciones y organismos sin ánimo de lucro que, curiosamente, pertenecen a grandes familias y magnates vinculados al petróleo, la banca, los medios de comunicación e, incluso, la automoción.

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Así funcionan las petroleras … ¡todas!

posible pago de sobornos a sadam husein

El grupo Total, imputado por corrupción en el escándalo “Petróleo por Alimentos” de la ONU

EFE
Por ello, el juez de instrucción que investiga esta causa, Serge Tounaire, imputó recientemente a la compañía por corrupción, complicidad y encubrimiento de tráfico de influencias.

Varios dirigentes o antiguos dirigentes del grupo Total, el de mayor capitalización de la Bolsa de París, habían sido implicados en este escándalo en el año 2006 pero “a título individual” y no como empresa, precisa el diario económico “Les Echos”.

El grupo mantiene que en todo momento cumplió las reglas y, a través de su abogado Jean Veil, tacha de “incomprensible” la decisión del juez de instrucción.

El programa “Petróleo por Alimentos” fue creado en 1996 para aliviar el sufrimiento de la población iraquí a causa de las sanciones impuestas por la ONU tras la invasión militar de Irak a Kuwait en 1990.

Permitía la venta de petróleo iraquí en el mercado internacional a cambio de que los ingresos derivados de esas operaciones se destinaran a la compra de alimentos, medicinas y productos con fines humanitarios.

Sin embargo, tras el derrocamiento de Sadam Husein, una investigación encabezada por el ex presidente de la Reserva Federal de EEUU, Paul Volcker, halló una inmensa trama de corrupción dentro del programa.

En su informe final publicado en 2005, Volcker aseguró que unas 2.200 compañías de 40 países diferentes arreglaron contratos secretos con el Gobierno iraquí para desviar unos 1.800 millones de dólares del programa humanitario

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Detrás de Kosovo: el gasoducto transbalcánico de Halliburton

Advertíamos que la independencia unilateral de la otrora provincia autónoma islámica sunita de Kosovo, desvinculada de la cada vez más amputada Serbia (de predominancia cristiana ortodoxa), abrió la caja de Pandora demográfica que se le puede revertir a sus brujos aprendices de la tripleta EU (Estados Unidos)-Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)-Unión Europea (UE) que juega con el fuego balcanizador y vulcanizador (ver Bajo la Lupa, 24.2.08).

Por Alfredo Jalife Rahme – La Jornada (*)

¿De que dimensión será la adicción petrolera (Baby Bush dixit) de la tripleta expansionista EU-OTAN-UE para arriesgarse a una confrontación con Rusia en los Balcanes, que puede desembocar en la ruptura del orden internacional y en un intercambio nuclear de mutuo aniquilamiento?

Sin meternos (por ahora) en las profundidades de la edificación de la provincia islámica sunita de Kosovo como un “país mafioso” -encrucijada del suculento negocio de estupefacientes canalizados desde Afganistán hasta las entrañas europeas-, su exigüidad tanto territorial (casi 11 mil kilómetros cuadrados: poco más que el Líbano) como poblacional (2 millones de habitantes: 95% islámicos sunitas albano-kosovares y menos de 5% serbios cristianos ortodoxos), ya no se diga su inviabilidad económica, conspiraban contra su independencia unilateral, de no ser por su relevancia geoestratégica y geoenergética en pleno corazón de los Balcanes, de lo que pretende sacar provecho la tripleta expansionista EU-OTAN-UE.

Pasaremos también por alto la visita inolvidable de Osama Bin Laden a Albania en 1994, así como las conexiones conspicuas de Al-Qaeda con el “Ejército de Liberación de Kosovo” (UCK, por sus siglas en inglés), apuntalado por la tripleta expansionista de EU-OTAN-UE que juega al terror y al contra-terror de acuerdo con el diapasón de sus intereses geopolíticos.

En este contexto, aporta mucha luz el excelente análisis de Pepe Escobar (Asia Times, 29.2.08), quien demuestra que detrás de la independencia unilateral de Kosovo se encuentra el trayecto del gasoducto transbalcánico (AMBO) para transportar el “oro negro” del mar Caspio hasta Europa, y destinado a competir con los gasoductos rusos alrededor del mar Negro para abastecer al sur europeo.

La residencia de Pepe Escobar en Alexandria, Virginia, en pleno corazón de varias oficinas de los servicios secretos de EU, le permite disponer de invaluable información -a no ser que haya sido seleccionado como el mensajero del Olimpo de los servicios de inteligencia para divulgar sus objetivos.

Pepe Escobar inicia su exordio con la advertencia del saliente presidente ruso Vlady Putin: “el antecedente de Kosovo es un precedente terrible, que de facto desintegra el sistema entero de relaciones internacionales desarrollado no en décadas, sino en varios siglos”.

La saga secesionista de la provincia islámica sunita de Kosovo “gira alrededor de dos hechos cruciales interrelacionados en el terreno: los oleoductos de las regiones islámicas y el imperio de 737 bases militares de EU en 130 países operados por más de 350 mil estadunidenses”.

Aduce que no existe discontinuidad entre Bill Clinton y Baby Bush en sus políticas de desintegración de la antigua Yugoslavia, habiéndose pasado ambos por el arco del triunfo un mandato explícito de la ONU.

Nada más lejano a la “democracia” en Kosovo cuando lo que le interesa a Washington, sea con Bill Clinton, sea con Baby Bush, es su “control hegemónico y su militarización”. En Kosovo se ubica Camp Bondsteel, la “base militar más grande de EU que ha sido construida en Europa en una generación”.

La coartada de la independencia unilateral de Kosovo sirve para encubrir el gasoducto transbalcánico AMBO (Albanian Macedonian Bulgarian Oil Corp), entidad registrada en EU que tendría un costo de mil 100 millones de dólares y que sería concluido en los próximos cuatro años, “con el fin de transportar el petróleo del mar Caspio a una terminal de Georgia, y luego en un buque por el mar Negro hasta el puerto búlgaro de Burgas, con una escala a través de Macedonia para llegar al puerto de Vlora, en Albania”, y de ahí para ser transportado al puerto de Rotterdam, en Holanda.

¡Resalta la relevancia de los gasoductos en el siglo XXI! Y eso que el dizque “presidente” del Comité de Energía del Senado/Cenado, el sinaloense Francisco Labastida, pretende rematar los oleoductos de Pemex para beneficio de las trasnacionales texanas y españolas. Es patética la ignorancia geoestratégica de la tripleta entreguista Labastida-Gamboa-Beltrones, cuando en el mundo se andan matando por la travesía del transporte del “oro negro”.

Un capítulo de la guerra de la OTAN, en la etapa clintoniana, contra Yugoslavia se explica mediante el “aseguramiento de la ubicación estratégica del puerto de Vlora, en Albania”, en mero mar Adriático.

Pepe Escobar revela que el estudio de factibilidad del gasoducto transbalcánico AMBO fue elaborado en 1995 (cuatro años antes de la guerra contra Yugoslavia) y “actualizado” cuatro años después (el año de la derrota de Serbia), por la subsidiaria británica de Halliburton: Brown and Root Energy Services, cuyo objetivo primordial embona perfectamente con la “militarización del crucial corredor energético del mar Caspio hasta los Balcanes y para intentar aislar o sabotear tanto a Rusia como a Irán”. ¡Nada más!

Sucede que también la base militar Camp Bondsteel fue construida desde la guerra de Vietnam por otra subsidiaria de Halliburton (KB&R) en “400 hectáreas de tierra de cultivo al sur de Kosovo, cerca de la frontera con Macedonia”. Curioso: todo pasa por Macedonia.

Nada benéfico se puede esperar donde Halliburton mete la mano (¡ni en Ciudad del Carmen, Campeche!): la trasnacional texana que dirigió el superbélico vicepresidente Dick Cheney.

El canciller ruso Sergei Lavrov calificó la independencia unilateral de Kosovo como el “comienzo del fin de la Europa contemporánea”. Así como hoy la cartografía es alterada en los Balcanes, mañana lo podrá ser en cualquier rincón europeo donde una minoría étnica dentro de un país, pero mayoritaria en su provincia regional, declare su independencia unilateral, siempre y cuando sea avalada por una de las grandes potencias del planeta.

Para Pepe Escobar, la ONU es llanamente expulsada de Kosovo, que se convierte así en un “protectorado” de la tripleta EU-OTAN-UE. Nada que ver con la “democracia”, ya que el “neocolonialismo se encuentra más vivo que nunca en Kosovo liberado”, a quien le será impuesto su “virrey y sin la mínima participación en su política exterior”.

Cita a una serie de analistas europeos, sin mencionar a los rusos, quienes “han comparado la presente peligrosa situación en los Balcanes a Sarajevo en 1914, que desencadenó la Primera Guerra Mundial”. Como hace un siglo, “Europa central, Rusia y el mundo islámico chocan en los Balcanes, pero esta vez sujetos al guión de EU”.

A Pepe Escobar le faltó ahondar en uno de los eslabones del gasoducto transbalcánico que atraviesa Macedonia, donde se escenificaría otra “limpieza étnica” entre los ortodoxos (casi 65% de la población) y los sunitas islámicos (casi 34%: una mezcla de albanos y turcos), para que prospere el estudio de factibilidad “super-actualizado” de la texana Halliburton.

La tripleta EU-OTAN-UE dispone de cuatro años para finiquitar su gasoducto, si es que Rusia lo permite.

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(*) “Bajo la Lupa” -Columna del autor en La Jornada, México

La invasión de Irak fortalece la agenda de la OPEP, mientras las petroleras ganan más que nunca

9 octubre 2006 Deja un comentario

Según un informe del periodista Greg Palast, la invasión norteamericana de Irak fue inspirada de hecho por el petróleo. Sin embargo, no fue concebida para destruir a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), como lo exigieron los neoconservadores de la administración Bush, sino para formar parte de ella. La ocupación estratégica estadounidense de Irak ha sido un medio eficaz de adquirir acceso a la (OPEP).

Mientras el gobierno interino de Irak acata los volúmenes de producción fijados por la organización, EEUU asegura beneficios a las compañías petroleras internacionales (IOCs, en inglés), al mismo cártel de la OPEP y a Rusia. Con la insurrección prolongada que siguió a la invasión, junto con la corrupción interna y la destrucción de las oleoductos, resultó dañada la línea dura de los planes neoconservadores para un Irak totalmente privatizado. Un consultor de la industria petrolera le dijo a Palast que lo divierte ‘la obsesión de los editorialistas neoconservadores empeñados en minar la OPEP’.

En diciembre de 2003, dijo Palast, el departamento de Estado bosquejó un plan de 323 páginas titulado “Opciones para el Desarrollo Sustentable a Largo Plazo de la Industria Petrolera de Irak’. Ese plan, que ordena a los iraquíes mantener un sistema de cuotas de producción de petróleo que fortalezca su relación con la OPEP, describe varias posibles opciones de propiedad estatal que van desde el modelo saudita Aramco (en que el gobierno monárquico posee la operación completa) al modelo de Azerbaiyán (en que el sistema lo operan casi completamente las IOCs).

La puesta en práctica del plan fue dirigida por un puñado de consultores de la industria petrolera, quienes promovieron una política amistosa hacia la OPEP pero prefirieron el modelo de Azerbaijan al sistema de ‘autofinanciamiento’ de Saudi Aramco, otorgando la operación y el control petrolero a las compañías extranjeras. El informe de 2003 advirtió a los iraquíes de no cortar los beneficios de las IOCs).

Una vez obtenidos los contratos, las compañías manejan, financian y equipan la extracción del crudo a cambio de un porcentaje de las ventas. Debido a la manera en que los intereses de la OPEP y los de las IOCs se alinean tan de cerca, es ciertamente comprensible por qué ciertos elementos de la administración Bush no presionaron por una ruptura con el cártel petrolero.

Según los autores y promotores del plan, desmantelar a la OPEP sería una catástrofe. La última cosa que desean es la privatización de los yacimientos de petróleo de Irak, pero mantienen el espectro de una competencia que supone maximizar la producción. El bombeo de crudo por encima de la cuota de casi 4 millones de barriles diarios fijada por la OPEP echaría rápidamente abajo la economía de Irak y los compromisos asumidos por EEUU en el mercado global.

Desde la invasión de Irak en 2003, se han disparado las ganancias de las compañías petroleras. En 2004, las mayores compañías norteamericanas anunciaron un registro record de ganancias. En 2005, las ganancias de las cinco petroleras más grandes aumentaron a 113 mil millones de dólares. En febrero 2006, ConocoPhillips informó haber doblado las ganancias trimestrales del año anterior, que fueron un record para la compañía. La Shell dio a conocer 4.480 millones de ganancias para el cuarto trimestre de 2005. ExxonMobil anunció las mayores ganancias jamás obtenida en un año por la corporación en la historia de EEUU.

Fuentes:

Harper’s in coordination with BBC Television Newsnight, October 24, 2005 Title: “OPEC and the economic conquest of Irak” Author: Greg Palast

The Guardian March 20, 2006 “Bush Didn’t Bungle Irak, You Fools: The Mission Was Indeed Accomplished” Author: Greg Palast

Faculty Evaluator: David McCuan Student Researcher: Isaac Dolido

Notas:

1) Greg Palast, periodista investigador progresista estadounidense, crítico de la política de Bush, vive “exiliado” en Londres, trabaja con la BBC y escribe en el diario The Guardian del Reino Unido y Harper’s Magazine de EEUU. Sus investigaciones suelen ser reproducidas en publicaciones como Buzzflash, Guerrilla News, WorkingForChange, CommonDreams, Alternet y, en castellano, en Argenpress (ver http://www.argenpress.info/nota.asp?num=028212).

*) Proyecto Censurado (Project Censored) es un programa a cargo del profesor de sociología Peter Phillips, de la Universidad Sonoma State de California, que desde hace 30 años emite un estudio anual sobre las 25 grandes noticias “top” ocultadas por la gran prensa de EEUU. Estas “25 historias top” sobre grandes temas sustraídos del debate periodístico ofrecen una radiografía actualizada de la sociedad estadounidense y la política exterior de EEUU, cuyo conocimiento permite comprender mejor los designios del imperio. Los textos completos pueden verse (en inglés) en http://www.projectcensored.org/censored_2007/index.htm#1.

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Greg Palast
The Guardian/BBC Television
Traducido por Ernesto Carmona para Argenpress

Categorías:Avaricia, Etica, Petróleo

Petróleo, rentismo y subdesarrollo:¿una maldición sin solución? (I)

14 agosto 2006 Deja un comentario

Los países ricos en recursos naturales no son los más desarrollados. Podrán tener grandes ingresos o un alto PIB per cápita, pero casi siempre carecen de instituciones sólidas y niveles de vida adecuados para toda la población. El virus de la “enfermedad holandesa”, la distorsión en la asignación interna de los recursos y la consolidación de una mentalidad rentista son algunas de las causas de esta aparente paradoja, que afecta particularmente a los países latinoamericanos productores de petróleo. Para evitar estos males, el artículo propone incluir la política energética dentro de una estrategia más amplia de desarrollo autónomo.
Aunque pueda causar sorpresa, la evidencia reciente y muchas experiencias históricas nos permiten afirmar que los países que se han especializado en la extracción y la exportación de recursos naturales normalmente no han logrado desarrollarse. Esto es así, sobre todo, para aquellos que disponen de una sustancial dotación de un único o unos pocos productos primarios: parecen estar condenados al subdesarrollo, atrapados como están en una lógica perversa, conocida como la “paradoja de la abundancia” (Karl). La profusión de recursos naturales tiende, entre muchos otros procesos endógenos de carácter patológico, a distorsionar la estructura y la asignación de los recursos económicos, a redistribuir regresivamente el ingreso nacional y a concentrar la riqueza en pocas manos, mientras se generaliza la pobreza, se originan crisis económicas recurrentes y se consolidan mentalidades “rentistas”, además de profundizarse la débil y escasa institucionalidad, alentarse la corrupción y deteriorarse el ambiente.
Como es evidente, todo ello ha contribuido a debilitar la gobernabilidad democrática, y a menudo terminan estableciéndose gobiernos autoritarios, voraces y clientelares. En efecto, estos países no se han caracterizado por ser ejemplos de democracia, sino todo lo contrario. América Latina tiene una amplia experiencia acumulada en este campo y lo mismo se podría decir de los países exportadores de petróleo ubicados en los golfos Pérsico y Arábigo. Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos Árabes pueden ser considerados países muy ricos, con elevados niveles de ingreso per cápita, pero no se pueden incluir en la lista de países desarrollados. Se podrían mencionar ejemplos contrarios, como Noruega, pero en este caso la extracción de petróleo comenzó cuando ya existían sólidas instituciones económicas y políticas democráticas institucionalizadas, es decir cuando el país ya estaba desarrollado.
Las economías dependientes de la extracción de recursos naturales no son las que más han crecido. Desde la década de 1960, las economías subdesarrolladas primario-exportadoras dotadas con abundantes recursos naturales -en especial no renovables- han crecido a tasas menores por habitante que las que no disponen de ellos (Auty). Por razones muy peculiares, que esbozaremos en lo que sigue, estas economías no han logrado superar la “trampa de la pobreza “, situación que da como resultado una gran paradoja: países ricos en recursos naturales, que incluso pueden tener importantes ingresos financieros, pero que no han logrado establecer las bases para su desarrollo y siguen siendo pobres. Y son pobres, justamente, porque son ricos en recursos naturales, en tanto han apostado prioritariamente a la extracción de esa riqueza natural y marginado otras formas de creación de valor, sustentadas en el esfuerzo humano antes que en la generosidad de la naturaleza (1).

Las principales patologías de esta aparente contradicción

La literatura especializada ha detectado una variada gama de mecanismos y efectos que, paradójicamente, mantienen en el subdesarrollo a muchos países que apuestan prioritariamente a la extracción y exportación de recursos naturales. Aquí nos limitaremos a mencionar las principales patologías que genera este esquema de acumulación, que se retroalimenta y potencia en círculos cada vez más perniciosos.

1. El más conocido maleficio de la abundancia primario-exportadora deriva de la “enfermedad holandesa”, virus que infecta al país exportador de una materia prima cuando su elevado precio -o el descubrimiento de una nueva fuente o yacimiento- desata un boom de exportación primaria (2). El ingreso abrupto y masivo de divisas lleva a una sobrevaluación del tipo de cambio y a una pérdida de competitividad, lo que perjudica al sector manufacturero y agropecuario exportador. Al apreciarse el tipo de cambio real, los recursos migran del sector secundario a los segmentos no transables y a la rama primario- exportadora en auge. Esto distorsiona la estructura de la economía al recortar los fondos que podrían dirigirse a los sectores que propician más valor agregado, empleo, progreso técnico y efectos de encadenamiento. Ahora bien, dado el notable deterioro de los términos de intercambio entre los precios de transables y no transables, que no es otra cosa que una sobrevaluación del tipo de cambio real, se plantea la hipótesis de si los países petroleros -Venezuela y Ecuador- y los mineros -Perú y Chile- estarían o no experimentando un nuevo proceso de contagio de la enfermedad holandesa. El origen de los recurrentes brotes de esta “enfermedad” sería múltiple (3): no tiene por qué provenir solo del aumento del valor de las exportaciones, sino que podría derivar de masivas inversiones extranjeras directas, de abundantes préstamos, de la exportación de servicios como el turismo, de los enormes flujos de remesas enviados por los emigrantes, del narcotráfico, de la “ayuda externa” y demás ingresos de divisas del más diverso origen. Ecuador, por ejemplo, estaría siendo afectado por los primeros virus. El posible nuevo brote de enfermedad holandesa provendría del reciente auge petrolero, de las masivas remesas de los emigrantes en relación con el tamaño de la economía, del endeudamiento externo privado y la inversión extranjera y, finalmente, del narcotráfico y el lavado de dinero.

2. La más antigua y empíricamente resbalosa teoría sobre este tema (la tesis Prebisch-Singer) plantea que la especialización en la exportación de bienes primarios ha resultado nefasta en el largo plazo, como consecuencia del deterioro tendencial de los términos de intercambio. Este proceso actúa a favor de los bienes industriales que se importan y en contra de los bienes primarios que se exportan. Entre otros factores, porque estos últimos se caracterizan por su baja elasticidad ingreso, porque son sustituidos por sintéticos, porque no poseen poder monopólico (son commodities), por su bajo contenido tecnológico y desarrollo innovador, porque el contenido de materias primas de los productos manufacturados es cada vez menor, etc. Sin negar la validez de esta tesis, cabe preguntarse si actualmente es posible que se reedite el proceso de deterioro de los términos de intercambio del petróleo. En efecto, el petróleo experimenta una revalorización de su cotización internacional, como consecuencia de una serie de factores que permiten anticipar que no estamos ante un hecho pasajero. Al contrario, hay señales que pronostican una tendencia al alza de su precio, en vistas a que se estaría alcanzando -o ya se habría alcanzado- la cima de producción, al tiempo que crece su consumo, particularmente en economías emergentes como China y la India. En Estados Unidos y Europa las limitaciones futuras son inocultables (4). En ese sentido, vale recordar que los actuales precios del petróleo todavía son inferiores en términos reales a los alcanzados en los años 70. El precio del barril aún tendría que llegar a los cien dólares nominales para alcanzar su récord histórico (5).

3. Un factor adicional, ligado al anterior, deriva de la elevada tasa de ganancia -por las sustanciales rentas ricardianas que genera- de estos productos de exportación. Esto podría llevar a una sobreproducción que desemboque en un “crecimiento empobrecedor” (Bhagwati). El exceso de oferta, en efecto, hace descender el precio del producto en el mercado mundial, como sucedió en la década pasada en el caso del cobre chileno, o durante el anterior shock petrolero, cuando los países exportadores de crudo, sobre todo los aglutinados en la Organización de Países Exportadores de Petróleo, incrementaron sus cuotas. Sin embargo, las razones expuestas en el punto anterior, derivadas de las limitaciones para ampliar la producción, inducen a pensar que el precio del crudo se mantendrá en niveles elevados. Esta realidad invita a la reflexión oportuna para preparar las condiciones para una transición no traumática hacia una economía no petrolera. En ese sentido, es necesario hacer una lectura diferenciada para el ámbito latinoamericano. Venezuela se perfila, cada vez más, como el mayor reservorio de recursos hidrocarburíferos -petróleo liviano, crudos pesados, esquistos y gas- no sólo en el ámbito regional, sino incluso en el mundial (6). De todas maneras, como ya se señaló, la experiencia demuestra que el petróleo por sí mismo no va a resolver los problemas del subdesarrollo.

4. Relacionada en parte con los efectos ya señalados, debemos mencionar la conocida volatilidad que caracteriza a los precios de las materias primas, que hace que las economías primario-exportadoras sufran problemas recurrentes de balanza comercial y cuentas fiscales, les genera dependencia financiera externa y las somete a erráticas fluctuaciones. Todo esto se agrava cuando se desata la cíclicamente inevitable caída de los precios internacionales y la consecuente crisis en la balanza de pagos, que se profundiza por la fuga masiva de los capitales golondrina aterrizados en el país por la repentina bonanza, acompañados por los también huidizos capitales locales. Todo esto agudiza la restricción externa.

5. El auge de la exportación primaria también atrae a la siempre bien alerta banca internacional, que desembolsa a manos llenas, como si se tratara de un proceso sostenible, préstamos que son recibidos con los brazos abiertos por el gobierno y los empresarios del país exportador, quienes también creen en esplendores permanentes. Esto acicatea aún más la sobreproducción de los recursos primarios y las distorsiones económicas sectoriales. Y sobre todo, como demuestra la experiencia histórica, se hipoteca el futuro de la economía, cuando llega el inevitable momento de pagar la deuda externa, contraída en montos sobredimensionados durante la generalmente breve euforia exportadora. Aquí cabe mencionar una de las variedades de la enfermedad holandesa causada por el ingreso de créditos externos. Ese proceso de sobreendeudamiento, vivido en los países exportadores de petróleo durante los 70, se repite en la actualidad, pero con algunas diferencias. El auge petrolero de aquella época encontró a los países petroleros, particularmente a los latinoamericanos, como Venezuela y Ecuador, con una economía menos dependiente del exterior. Pero, luego de esa bonanza, se aplicaron las políticas del Consenso de Washington. En la actualidad, además de los efectos nocivos de la larga crisis de la deuda externa (7), llama la atención que se hayan perdido muchas de las expectativas vigentes en los 70, sobre todo en lo que se podría definir como “desarrollo nacional”, es decir, autocentrado y autodependiente.

6. Por añadidura, esa abundancia de recursos externos, alimentada por los flujos que generan las exportaciones y los créditos, lleva a un auge consumista temporal: generalmente significa un desperdicio de recursos e impulsa una sustitución de productos nacionales por importados, atizada por la sobrevaluación cambiaria. Paralelamente, a muchos gobiernos se les ocurre que es el momento de construir elefantes blancos.

7. Otro aspecto fundamental es que la explotación de recursos naturales no renovables está sujeta a rendimientos decrecientes a escala, cuando lo que debe interesar es desarrollar actividades económicas sujetas a rendimientos crecientes a escala, de alto contenido tecnológico. Como ha demostrado Eric Reinert (1996), en casi todas las actividades los países centrales desplazan a los periféricos hacia la producción de bienes sujetos a rendimientos decrecientes (incluso en la industria) y se reservan aquellos con costos decrecientes y efectos positivos de transvase y aglomeración.

8. Las experiencias históricas ilustran -y el presente confirma- que la actividad petrolera no genera encadenamientos dinámicos a la Hirschman, tan necesarios para lograr un desarrollo coherente de la economía, asegurando los esenciales enlaces integradores y sinérgicos hacia delante, hacia atrás y de la demanda final (en el consumo y fiscales). Tampoco facilita y garantiza la transferencia tecnológica y la generación de externalidades positivas a favor de otras ramas económicas.

9. De lo anterior deriva una característica adicional de nuestras economías primario-exportadoras, que puede rastrearse hasta la Colonia: su carácter de enclave, lo que implica que el sector exportador está aislado del resto de la economía. Esto se comprueba en el mantenimiento -y aun la profundización- de la heterogeneidad productiva de las economías sustentadas preferentemente en la extracción de recursos naturales. En efecto, la presencia de sistemas de producción atrasados caracteriza la heterogeneidad estructural de su aparato productivo, y las economías exportadoras de enclave no ejercen los indispensables mecanismos de propagación del empleo y diversificación productiva.

10. La explotación de los recursos naturales no renovables en forma de enclaves crea poderosos Estados empresariales dentro de débiles Estados nacionales. El debilitamiento del Estado-nación da paso a su “desterritorialización” (Gudynas), un fenómeno cada vez más frecuente en las zonas de extracción minera o petrolera. Un ejemplo es lo que sucede en la Amazonía de Ecuador, donde las empresas petroleras -suministradoras de educación, salud y bienestar social- prácticamente han sustituido al Estado, mientras que las Fuerzas Armadas han asumido las tareas de seguridad de esas compañías (8).

Notas

1. Para ampliar la reflexión sobre este tema, v. Schuldt 2005.
2. Recuérdese que muchas economías basadas en la extracción y exportación de recursos naturales viven una dualidad: por un lado, presentan cifras macroeconómicas relativamente estables; por otro, su aparato productivo no petrolero o no minero no encuentra una senda de recuperación, lo que se refleja en elevadas cifras de desempleo y en el continuo deterioro de las condiciones de vida de la población (Schuldt 2004).
3. Véase Schuldt 1994a.
4. De acuerdo con el Plan Nacional de Energía de EEUU, en 2001 este país “recibía 53% de sus recursos energéticos del extranjero, y para 2020 se preveía que esa cifra se elevaría a 65%. En términos prácticos, esto significa aumentar el consumo de petróleo importado 50% (…) Si seguimos el curso actual, de aquí a 20 años EEUU importará casi dos de cada tres barriles de petróleo, y dependerá cada vez más de potencias extranjeras que no siempre toman en cuenta los intereses estadounidenses”. Esta tendencia se habría acelerado en los últimos años y el nivel estimado para 2020 se habría alcanzado ya en 2004 (López D’Alesandro). Esto explica la expansión de la influencia estadounidense a aquellas zonas donde los hidrocarburos abundan, sobre todo a Oriente Medio, en vistas de que, además, el control del petróleo venezolano se ha vuelto esquivo. Dicho de otra manera: la presión político-militar que intranquiliza al mercado petrolero y provoca el incremento de la cotización es una consecuencia de las limitaciones energéticas existentes, antes que su causa.
5. El gas tiene todavía un precio inferior al del crudo, lo que ha acelerado su demanda, pero esto elevará su cotización. Y los altos precios, a su vez, harán rentables otras fuentes de energía, cuya cotización, a largo plazo, seguirá la misma tendencia del petróleo. Esto será así mientras no se incorporen otras fuentes alternativas, como el hidrógeno, o fuentes renovables, como el etanol, o hasta que no se aprovechen a fondo la energía solar o la eólica, que serán indispensables en un mediano plazo y que, a su vez, serán portadoras de cambios civilizatorios profundos, como en su momento lo fue el carbón y, posteriormente, el petróleo.
6. En el caso del gas, además de Venezuela hay que resaltar el potencial de Bolivia que, de todos modos, no representa ni la cuarta parte de las reservas venezolanas.
7. En los años 70, el Estado ecuatoriano, por ejemplo, era un deudor mucho más activo que en la actualidad, sobre todo en el mercado internacional, donde se estrenaba como “nuevo rico petrolero”. Pero aunque la deuda externa pública se ha mantenido relativamente estable en el último lustro, se registra un crecimiento vertiginoso de la deuda externa privada, que llegó a bordear los 8.000 millones de dólares, con un aumento de casi 6.000 millones desde que se impuso la dolarización en enero de 2000. Mientras tanto, la deuda pública interna (asimilable a una deuda externa, al estar contratada en dólares en una economía dolarizada) se acerca a los 4.000 millones.
8. La Región Amazónica, valga recordar, recibe un trato de periferia en un país que forma parte de la periferia del sistema económico global (Acosta 2005). En concreto, desde hace más de 30 años las actividades petroleras han atropellado la biodiversidad y el bienestar de la población de la Amazonía. La práctica gubernamental -sobre todo para favorecer a las transnacionales- ha consistido en la violación de leyes, el empleo de la fuerza, la corrupción y el permanente engaño a la población. La miseria, la desnutrición, la mortalidad infantil, las enfermedades, la contaminación y la violencia alcanzan los niveles más altos en las provincias petroleras, afectadas también por el Plan Colombia.


Jürgen Schuldt y Alberto Acosta
La Insignia. Ecuador, agosto del 2006

(*) Publicado originalmente por Nueva Sociedad (julio-agosto del 2006).