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Migración Doble Rasero

27 agosto 2010 Deja un comentario

A pesar de que México es el principal corredor migratorio del mundo, el País carece de una política que regule este flujo, critican especialistas

Por Martha Martínez

Ciudad de México (18 julio 2010).- En materia migratoria, México aplica una doble moral: reclama al Gobierno estadounidense respeto a los mexicanos, pero al interior del País, los centroamericanos que ingresan de manera indocumentada son víctimas de violaciones a los derechos humanos, robos, extorsiones y secuestros.

Cifras oficiales señalan que, en promedio, cada año más de medio millón de mexicanos y centroamericanos se desplazan hacia la frontera norte en su intento por llegar a Estados Unidos.

A pesar de que esta cifra convierte a México en el principal corredor migratorio del mundo, los académicos Fabienne Venet, directora del Instituto de Estudios y Divulgación sobre Migración, y Rodolfo Rubio Salas, investigador del Colegio de la Frontera Norte, aseguran que el País carece de una política que regule este flujo.

Los especialistas señalan que las acciones implementadas por el Gobierno mexicano para atender el fenómeno migratorio con Estados Unidos son dispersas, desordenadas, ineficientes y carecen de metas claras, lo cual genera que su respuesta ante violaciones a los derechos humanos de connacionales sean tibias, tardías y desoídas.

Respecto a la frontera sur, indican que las acciones gubernamentales se centran en el control de flujos, lo que favorece la criminalización de la migración indocumentada, los abusos y corrupción de parte de agentes fronterizos mexicanos, el auge del robo y el secuestro como negocio de la delincuencia organizada y la impunidad en esos actos.

Mientras estos problemas se agudizan, el Presidente Felipe Calderón protesta por la eventual entrada en vigor de la Ley Arizona el próximo 29 de julio y demanda a la Casa Blanca y al Congreso estadounidense impulsar juntos una reforma migratoria integral.

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Hipocresía y demagogia

2 mayo 2010 2 comentarios

El mundo cada día está más manipulado por políticos incapaces y corruptos que nunca pasan problemas como los ciudadanos comunes y corrientes.

En lugar de que los países subdesarrollados avancen para equipararse a los desarrollados se ve claramente que lo que está sucediendo es todo lo contrario; que los desarrollados cada día se empobrecen más.

Observen los siguientes vídeos con manifestaciones de políticos mejicanos y juzguen si son hipócritas y demagogos.

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Si Méjico sabe del derecho soberano de cada nación para decidir las políticas que se apliquen en su territorio,

  1. ¿por qué quiere ingerirse en ellas cuando él no lo permite?
  2. ¿acaso las políticas migratorias de Méjico no atentan contra los derechos humanos?; y si lo hacen, ¿por qué las mantienen?

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Nuevamente la demagogia. Parece que los únicos derechos humanos válidos son los de los mejicanos.

“La criminalización no es el camino para resolver el fenómeno de la inmigración”; entonces, ¿por qué Méjico la criminaliza?. ¿A cuantos indocumentados han detenido, cuantos han sufrido malos tratos, cuantos han sido asesinados en territorio mejicano?.

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A mi se me caería la cara de vergüenza tener que reconocer públicamente como representante de los ciudadanos que éstos tienen que emigrar porque en su país se les niegan las oportunidades para poder vivir con dignidad tal como dice con claridad meridiana y sin sonrojo la diputada Laura Arizmendi.

La mencionada diputada le hecha la culpa de la situación a la administración norteamericana (siempre ha sido más fácil culpar a los demás), ¿pero quien tiene la obligación de velar por los mejicanos, no es acaso el Estado Mejicano?, ¿por que la diputada Arizmendi y sus compañeros no trabajan para que sus compatriotas no tengan que emigrar?

La principal indefensión de los mejicanos no está en los EEUU sino que en Méjico y pareciera que los diputados mejicanos no se han enterado.

La diputada Arizmendi acusa de injerencista a los EEUU (y ciertamente que lo son en muchas ocasiones); sin embargo, ve la paja en el ojo ajeno y no ve la viga en el propio olvidando las veces que Méjico ha sido injerencista; como pretende serlo ahora cuando dicha diputada solicita a la Asamblea que intervenga en la legislación de Arizona.

En resumen, y tal como manifiesta alguien comentado los vídeos en Youtube, los gobernantes de los países latinos son los que menos tienen que hablar; si hay tanto inmigrante en USA es porque no generan empleos en sus respectivos países y es más fácil criticar a los gringos que aceptar responsabilidades.

Enlace relacionado: Cómo trata México a los inmigrantes ilegales

Remesas: aspectos vergonzosos.

2 noviembre 2006 4 comentarios

El dinero que los trabajadores mexicanos mandan al país desde el extranjero ha sido, de manera creciente, un sostén de la economía y de las variables macroeconómicas. Como lo explica el Banco Mundial (BM) en un informe dado a conocer ayer, las remesas se traducen en “reducción de la pobreza, mayores ahorros, mejor acceso a salud y educación y aumento de la capacidad empresarial, así como estabilidad macroeconómica y menor volatilidad e inequidad”. Desde ese punto de vista, este flujo de divisas es, de manera indiscutible, un factor positivo y auspicioso para México y para otras naciones latinoamericanas que se benefician de un fenómeno semejante.

El documento de la institución financiera internacional alerta, sin embargo, sobre los efectos negativos de los envíos de dinero: “sus efectos sobre la pobreza y la desigualdad son bastante modestos en la mayoría de los casos”, “las transferencias reducen la fuerza de trabajo en los países de origen”, “pueden generar una sobrevaluación del tipo de cambio y, por lo tanto, reducir la competitividad del país que las recibe”, propician “el éxodo de profesionales y trabajadores capacitados” y “en ningún caso pueden sustituir la aplicación de políticas nacionales sólidas” en los países de destino. Asimismo, las transferencias generan el riesgo de “la potencial pérdida de ingresos asociada con la ausencia de los emigrantes del seno de sus familias y comunidades”.

En el caso de México debe apuntarse que los envíos masivos de dinero son realizados por trabajadores emigrantes que en su enorme mayoría viajan a Estados Unidos sin documentos, cruzan la frontera en circunstancias muy peligrosas, se enfrentan a maltratos, abusos y atropellos de toda suerte, y una vez que consiguen asentarse en alguna localidad estadounidense deben padecer persecución, discriminación, explotación y humillaciones. Este factor de la “estabilidad económica” de la que se jacta el foxismo se origina en un sufrimiento inadmisible, en una exasperante cuota de sangre ­más de 400 emigrantes muertos en la frontera en el último año­ y en un creciente atropello de los derechos humanos de millones de connacionales, atropello que se multiplica cada vez que el país vecino entra en periodo electoral: en esas temporadas, las autoridades, los legisladores y grupos de ciudadanos ultraconservadores, en pugna por los sufragios de la paranoia chovinista, compiten entre sí para ver quién propone las medidas más injustas, dolorosas y degradantes en contra de los trabajadores extranjeros. La más reciente es el muro que ordenó construir el presidente George W. Bush a lo largo de mil 200 kilómetros de la frontera común.

Por otra parte, el flujo migratorio que hace posible las remesas tiene por origen la marginación, la miseria y la falta de oportunidades en una economía que cuando crece lo hace sólo para los grandes capitales ­extranjeros y nacionales, en ese orden­ y, en el mejor de los casos, para las clases medias.

La estrategia económica en vigor desde hace más de dos décadas, con su disciplina fiscal a ultranza, sus medidas de apertura comercial indiscriminada que devastan el campo y la industria y su obsesión de privatizar todo lo imaginable, tiene la dudosa virtud de generar desempleo, postración regional y, en consecuencia, flujos migratorios. Al margen de las mediciones demográficas y económicas del fenómeno, el abandono de sus lugares de origen y residencia por parte de millones de mexicanos implica un desgarramiento de tejidos sociales y familiares, una catástrofe humana y social que no suele figurar en análisis como el que se comenta.

Otro aspecto vergonzoso de las remesas es que, siendo una de las principales fuentes de divisas para la estancada economía nacional, quienes las generan se encuentran en una indefensión total por parte del gobierno. La ausencia de una estrategia oficial para preservar los derechos humanos, laborales y sociales de estos mexicanos, así como la sumisión gubernamental ante el sistemático atropello de los emigrantes por parte de autoridades y particulares estadounidenses, contrasta con el descarado trato de privilegio que se otorga a los inversionistas extranjeros, con todo y que, en la captación de divisas, las remesas superan en importancia a la inversión privada foránea.

Finalmente, resulta también vergonzoso que el gobierno saliente se atribuya el crédito por una estabilidad que se explica no por la torpeza y el cinismo privatizador de la política económica sino por la suma de envíos de dinero que el país recibe de los connacionales que trabajan en el extranjero. El único “mérito” del Ejecutivo federal en todo este fenómeno es el de haber sido incapaz de retener en el país, por medio de empleos y calidad de vida, a quienes hoy representan un sostén fundamental de la economía, a un costo trágico para el país: el de la pérdida de una parte de la riqueza fundamental de cualquier nación, su propia gente.

La Jornada. Miércoles 1 de noviembre de 2006

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