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Archive for the ‘Sociedad’ Category

Ejemplo del saqueo que se está produciendo a nivel mundial

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1984 se acerca peligrosamente

1984 (novela) Wikipedia

1984 (novela) Leerla en Scribd

No puede sorprendernos que la respuesta del gobierno español a los abusos policiales cometidos en Valencia sea precisamente la voluntad de incrementar la ‘‘protección’’ de la policía frente a los manifestantes. El sistema se encuentra en plena crisis, tanto económica como política, y su reacción es, naturalmente, protegerse contra el consabido enemigo. Debemos tener muy presente que los países occidentales en los que la crisis es más virulenta suponen el eslabón más débil del conjunto del sistema capitalista, ya que pueden ser, precisamente, la punta de mecha por la que la llama empiece a prender.

Nos enfrentamos, en definitiva, a unos recortes de derechos laborales y civiles sin precedentes en el contexto de las democracias liberales de Occidente. Los abanderados de éstas, los Estados Unidos de América, liderados por el ínclito (nótese la ironía) Barack Obama, amenazan con 10 años de cárcel a quienes protesten sin autorización del Gobierno. Otro síntoma del pretendido control sobre las masas es el cerco que se va tejiendo sobre Internet, uno de los pocos espacios que escapan al control del poder. Las caretas se van cayendo. Por si esto fuera poco, resulta que los abanderados de la democracia son los mismos que tienen un campo de concentración en el que se tortura a personas que ni siquiera han sido juzgadas so pretexto de la ‘‘guerra contra el terror’’, los mismos que se sustentan en una pantomima democrática hecha por y para las corporaciones, los mismos que tienen a casi el 1% de su población adulta encarcelada, los mismos que ejecutan legalmente a personas inocentes, los mismos que patrocinan acciones terroristas contra quienes no se someten a su voluntad, los mismos que niegan la atención médica a los más desfavorecidos y así podríamos continuar hasta el infinito.

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La libertad se deteriora

EEUU encarcelará a todos los que protesten

SI LA PROTESTA ES PACÍFICA SOLO SON 10 AÑOS DE CÁRCEL: Las manifestaciones de Ocupa Wall Street estallan con nueva fuerza tras la aprobación de una polémica ley que, entre otras cosas, prevé hasta diez años de cárcel por una protesta pacífica. Según los activistas, esta medida amenaza la libertad de expresión. Foto: Obama muestra orgulloso su Premio Nóbel de la Paz??

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¿Dónde ocurren las cosas?

Volvía a leer hace unos días El Gran Meaulnes, la bellísima novela de Alain Fournier en la que el personaje del título, perdido en el bosque como consecuencia de una travesura, encuentra el lugar -por así decirlo- donde ocurren realmente las cosas. ¿Dónde está? ¿Cómo llegó hasta él? Meaulnes no lo sabe y nunca lo sabrá. Hallado por casualidad, el joven no puede volver al recinto festivo de los farolillos de papel y se pasa la vida -mientras repite gestos ahora vacíos en espacios secos- tratando de reconstruir el itinerario, examinando mapas, emprendiendo y enseguida abandonando un camino extraviado para siempre. Su único impulso es ya la nostalgia, el deseo doloroso de regresar allí donde le ocurrió la gran aventura de su adolescencia, allí donde su existencia sigue discurriendo sin él, esa extraña aldea donde conoció a Yvonne y respecto de la cual ni amigos ni juegos ni propiedades -ni valles ni montañas ni ciudades- tienen suficiente espesor para retenerlo y tranquilizarlo. Cuando sobreviene el amor, uno se enamora al mismo tiempo del cuerpo, del espacio y de la hora, sin acertar a saber cuál es la raíz primera o verdadera; y extirpadas las tres, ya no nos puede volver a ocurrir nada, salvo porque esa “nada” está ocurriendo precisamente aquí, en este pecho, en esta habitación, en este minuto dolorosísimo que no acaba nunca de acabar.

¿Dónde ocurren las cosas? Para los pueblos llamados “primitivos”, las cosas sólo ocurren una vez, en el illo tempore de los mitos, y sólo les ocurren a los antepasados. Para Freud, ocurren en el dormitorio de nuestros padres, de donde estamos excluidos desde el principio y para siempre. Para la ciencia, ocurren en las leyes que los sabios aislan en fórmulas matemáticas y laboratorios, donde sólo podemos penetrar con el espíritu. Parte de la tragedia y la grandeza de la condición humana tiene que ver, en cualquier caso, con esta certidumbre dolorosa de que hay un sitio privilegiado, casi siempre inaccesible, en el que se forma el Destino y restalla el Acontecimiento. “De nada me sirve existir”, escribía el poeta francés René Char; “sólo te haces presente allí de donde yo desaparezco”. Y la maldición de Fausto, fuente de altos conocimientos y angustias infernales, se expresa en su incapacidad para alcanzar una experiencia tan completa, tan placentera, tan definitiva, que no haga falta ya continuar la búsqueda: “Detente, oh instante, ¡eres tan hermoso!”. El gran Meaulnes la encuentra de forma inesperada e intenta retenerla, pero el instante no se detiene -no se detiene- y por eso, porque no la puede repetir, tiene que ponerse a narrar la historia.

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Acusan a Zuckerberg (Fundador de Facebook) de violar el correo electrónico de competidores y periodistas

¿Están a salvo nuestros datos privados?

El fundador y consejero delegado de Facebook, Mark Zuckerberg, podría haber entrado en las cuentas de correo electrónico de algunos de sus competidores y de periodistas en 2004, empleando información privada de los servidores de la red social.

Portaltic/EP

Desde su creación en febrero de 2004 por un jovencísimo Zuckerberg –sólo contaba 19 años–, Facebook ha estado rodeado de polémica. Tras convertirse en un éxito de manera casi instantánea, tres estudiantes de Harvard compañeros de Zuckerberg y mayores que él –Cameron Winklevoss, Tyler Winklevoss, y Divya Narendr–, le acusaron de haberles robado la idea.

Ahora, según una investigación –a lo largo de dos años– del BusinessInsider Zuckerberg utilizó, al menos en una ocasión, información privada tomada desde los servidores de Facebook para ingresar a las cuentas de correo de varios competidores y periodistas y leer sus mensajes privados.

En el momento de los hechos, los Winklevoss y Narendr trabajaban en la creación de ConnectU y, según indica la investigación, Zuchverberg les habría engañado haciéndoles creer que colaboraría en el desarrollo de su proyecto cuando, en realidad, les estaba robando información para crear su propia red social. Así, habría llegado, incluso, a hackear ConnectU borrando perfiles y creando cuentas falsas una vez Facebook ya estaba en marcha.

Tiempo después, Zuckerberg habría descubierto que varios estudiantes del periódico de The Harvard Crimson estaban escribiendo un artículo sobre él en 2004, precisamente en relación a la demanda por plagio que habían presentado los Winklevoss y Narendr. Zuckerberg, nervioso por las indagaciones de los periodistas, podría haber entrado en sus cuentas de correo.

La investigación se ha basado en una serie de entrevistas realizadas durante dos años a docenas de personas involucradas en la fundación de Facebook y cercanas a su protagonista en el momento en el que pudo cometerse el delito.

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El Premio Nobel es imposible que caiga más bajo

10 octubre 2009 2 comentarios

La izquierda europea se premia a sí misma

Sorprende por el descaro y la precipitación, pero por la elección. Nadie puede dudar de que el Premio Nobel de la Paz es la expresión de una decisión política desde el momento en que es el Parlamento noruego quien lo concede. Pero además también debería haber quedado ya claro que esa decisión política es depositaria de unas ideas y valores que asimilan la paz con la estrategia de distensión por la cual Occidente básicamente renuncia a defenderse a sí mismo; apenas hay que repasar algunos de los recientemente galardonados: Rigoberta Menchú, Yaser Arafat, Kofi Annan, Jimmy Carter o Al Gore.

En realidad, pues, la concesión del Premio Nobel de la Paz a Obama ni ha desprestigiado el galardón más de lo que ya lo estaba ni ha cambiado radicalmente su orientación ideológica. Su única especialidad no está en el fondo, sino en las formas: no haber aguardado ni siquiera un tiempo prudencial para aparentar que la elección es fruto de una detenida reflexión sobre el legado pacificador del premiado y no de un arranque de pleitesía hacia un presidente cuyos discursos pasan por renegar de todo lo bueno que suponen los Estados Unidos.

Precisamente, las ovaciones de la progresía europea a Obama no son más que ovaciones dirigidas realmente hacia sí misma. Se aplauden y se conceden premios a sí mismos por creer que con Obama finalmente han impuesto su visión multilateral del mundo a ese reaccionario país que, desde el otro lado del Atlántico, se empecinaba en defender los principios liberales sobre los que se había fundado y gracias a los cuales se había convertido en la primera potencia mundial.

De ahí que por primera vez no se hayan premiado los resultados del galardonado en su contribución a la paz mundial, sino sus aventuradas ideas sobre la misma. Para la estrechez de miras de la progresía europea, paz equivale a cesión ante nuestros enemigos y, en ese sentido, bien puede decirse que Obama nos ha traído ya la paz.

Los méritos alegados por la comisión parlamentaria noruega –su contribución al desarme nuclear– no dejan de ser la cumplimentación de una formalidad irrelevante para la decisión final. Recordemos que el plazo para presentar las candidaturas al Nobel de la Paz terminaba el 1 de febrero de este año, es decir, la candidatura de Obama se presentó cuando apenas llevaba 11 días en el cargo. Como decimos, no importaba en absoluto qué decisiones fuera a tomar, sino que bastaba con el hecho histórico de que hubiese alcanzado la presidencia asimilando el discurso de la izquierda europea.

De hecho, desde entonces su contribución al desarme nuclear ha pasado por desproteger de semejantes amenazas a sus alíados de Polonia y la República Checa y por dar nuevos bríos a la carrera atómica iraní a través de su parálisis y debilidad. Con Obama, el mundo civilizado no se ha vuelto más seguro, sino mucho más vulnerable, frente a la amenaza nuclear.

Como recuerda el Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), el único presidente estadounidense que realmente pudo anotarse el tanto de haber logrado una auténtica reducción de este género de armamentos fue Ronald Reagan. Pero obviamente Reagan representaba todo lo contrario a lo que justamente ayer premiaron de Obama. Al fin y al cabo, sus políticas sólo concluyeron con la extensión de la paz y la libertad a cientos de millones de personas. Semejante hazaña no merecía una distinción tan denostada como el Nobel de la Paz; la indefinición y el discurso de Obama, por mucho que él no lo crea, sí.

Tomado de Libertad Digital

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El fracaso de los sistemas

16 diciembre 2008 Deja un comentario
GIOCONDA BELLI

GIOCONDA BELLI

En este siglo XXI, frente a retos que ni Marx, ni Adam Smith jamás pudieron haber imaginado, no cesa de asombrarme el empecinamiento de quienes, como antiguos Cruzados, sacan espadas dispuestos a combatir a los “infieles”como si las teorías económicas fuesen infalibles textos sagrados. En nada se diferencian de los Inquisidores que inventaban argumentos absurdos para probar las herejías de los pobres cristianos y quemarlos en sus Autos de Fe. Pero la misma razón humana que ha cuestionado la existencia de Dios, debería hacer que no nos tiemble el pulso para cuestionar las teorías de los hombres.

Me atrevo entonces a afirmar que tanto el capitalismo como el socialismo, han fracasado en su intento de conducirnos a la tierra prometida de igualdad, fraternidad y libertad.  Tan trágicos son los explotados mineros cubiertos de lodo de las Minas de Loma Panda en Brasil, como los balseros cubanos, arriesgando sus vidas sobre endebles barquitos en los que esperan alcanzar la supuesta prosperidad en Estados Unidos.

Mientras el capitalismo endiosó el dinero y cosificó al hombre, el socialismo endiosó al partido y sacrificó a los individuos en el altar de su peculiar concepto de pueblo.

El sistema capitalista, a pesar de las predicciones teóricas que anunciaron su destrucción a partir de la rebelión de las masas explotadas, pareció resistir hasta ahora sus contradicciones internas con más éxito que el sistema socialista. La razón de esto, según algunos estudiosos, se debe a una mayor coincidencia entre su modo de operar y la sicología libertaria e individualista del ser humano. Mientras el socialismo cifró sus esperanzas de éxito en la conducción de vanguardias ilustradas organizadas en todopoderosos partidos, el capitalismo sostuvo su ideología sobre conceptos tales como la libertad individual, el libre mercado, la libre empresa.

Si bien en ambos sistemas la construcción del concepto de libertad estuvo determinada por la conveniencia del sistema mismo, en la práctica el capitalismo logró una ilusión de libertad más exitosa que la del socialismo. Antonio Gramsci sostenía que sin un cambio ideológico profundo las revoluciones serían rechazadas por el mismo pueblo que pretendían beneficiar. El apuntaba que la crítica y el debate intelectual eran esenciales para la reproducción de la ideología.

En el socialismo, como se practicó en los países del Este y en la URSS, el debate, la crítica y los intelectuales se contaron entre las primeras víctimas de la autoridad partidaria. En su lugar, se crearon burocracias encargadas de la agitación y propaganda, cuyos intentos de crear conciencia a través de consignas y cartillas, fracasaron estrepitosamente. En el capitalismo, en cambio, el debate y la crítica, si bien sufrieron restricciones y amenazas (como en la era de McCarthy, por ejemplo, en Estados Unidos), en general mantuvieron su dinamismo, de manera que la defensa del sistema se interiorizó dentro del sistema mismo. Sin necesidad de aparatos profesionales, la ideología se reprodujo de tal manera que derivó incluso en una “mitología” capaz de trascender barreras culturales de lo más diversas.

La ideología capitalista se globalizó mientras el socialismo sufría una estigmatización que redujo su área de influencia a minorías radicalizadas, o que obligó a variar sus connotaciones semánticas negativas y sus presupuestos proponiendo nuevos códigos o combinaciones, tales como social-democracia, social-cristianismo, o socialismo del siglo XXI.

Si el socialismo fracasó en su valoración de que la satisfacción de las necesidades materiales sobrepasaba la valoración humana de la libertad como un componente esencial de la felicidad, el capitalismo ha fracasado en su tesis de que la irrestricta libertad en la producción, comercialización y distribución de bienes materiales era el camino para lograr ser feliz.

Ambos sistemas, por otro lado, han sido corresponsables de la depredación gigantesca de los recursos naturales y de la contaminación feroz de nuestro planeta. Ambos sistemas han generado cruentas guerras, rivalidades tribales, corrupción, hambrunas, mortandad y nos han llevado, en la actualidad, a un atolladero dramático de nuestras posibilidades de sobrevivencia como especie.

Ahora bien, si la crisis del socialismo representó el fin de la Unión Soviética y el reacomodo de las contradicciones a nivel mundial (incluyendo el surgimiento del fundamentalismo islamista, cuya versión armada surgió con los muhayadin en la ocupación soviética de Afganistán), ¿qué podemos esperar de la actual crisis del capitalismo? Es interesante anotar, para los dogmáticos, que esta crisis, la mayor del capitalismo en la historia moderna, no ha surgido de rebeliones de masas o revoluciones, sino como producto del sistema mismo, de su excesiva avaricia.

Y esta realidad plantea otra interrogante fundamental: si la lucha de clases no es el factor determinante en las crisis del capitalismo, ¿es ésta su contradicción fundamental? Porque la realidad demuestra que las revoluciones del siglo XX han sido más bien luchas libertarias llevadas a cabo por grandes coaliciones de clase, de modo que  la experiencia está indicando que las rebeliones efectivas tienen su origen en la pérdida de libertad y la represión, más que en los factores económicos. Este es un importante factor a analizar en el enfoque teórico, que sobrevalora la objetividad economicista, en detrimento de los factores subjetivos que impulsan fenómenos sociales.

Objetivamente, por ejemplo, el remedio que se ha aplicado en la crisis actual del capitalismo en Estados Unidos, con la intervención del estado en los sectores financieros e industrias claves podría, bajo un análisis economicista puro, apuntar a la configuración de un modelo pre-socialista, en cuanto que el capitalismo de estado, según Lenin, representaba el estadio perfecto para transitar al socialismo. Pero ¿podemos esperar un resultado semejante en EEUU? En este contexto, ¿podría el factor subjetivo facilitado por la llegada de Barack Obama a la presidencia de ese país, hacer que se produzca un giro de tal magnitud que genere una suerte de sistema-síntesis del capitalismo y el socialismo? La posibilidad de un desarrollo de esta naturaleza no deja de ser, sin embargo, una ilusión de mi natural optimista. Ahora bien, si el imperialismo es la fase superior del capitalismo y éste está en crisis, la crisis es una crisis del imperialismo. Fareed Zakaria en el último número de Newsweek,  afirma “el verdadero problema que enfrentamos hoy no es una crisis del capitalismo, sino una crisis de la globalización”.

Técnicamente, la exportación de capitales, de influencias y productos, ya no sólo proviene de Estados Unidos, sino de China (aunque representa un quinto de la economía de Estados Unidos) y hasta podríamos hablar de un “imperialismo” venezolano pues el suministro de bienes y servicios de este país también implica una cuota de dependencia política y la inserción dentro de una estructura supranacional que tiene un costo para nuestra soberanía. Y esta es la otra gran pregunta que desafía el legado teórico de los clásicos marxistas: en un mundo global, de economías entrelazadas, ¿hay soluciones locales? ¿Qué representa una soberanía territorial que no puede ejercerse sin endeudamiento externo, sin compromisos financieros y políticos? Si los problemas son globales, ¿cómo darles soluciones globales? ¿No sería acaso más benigno para el ancho mundo que ocupamos el dotar a las Naciones Unidas de una nueva estructura capaz de actuar en consenso y de ser un cuerpo verdaderamente representativo? ¿O es que la única solución para la crisis global sea el retorno a las tribus, el nacionalismo fundamentalista que propone el extremismo religioso representado por Al Qaida o los Talibanes?

Como decía al principio, ni Marx, ni Adam Smith tienen la solución para los problemas actuales. De allí que sea justo y necesario dejar de recitar las soluciones clásicas y pretender aplicarlas mecánicamente a las realidades de hoy. Parece que sufrimos una crisis de imaginación y en países como el nuestro ésta sea quizás la más grave. No hay que perder de vista que el objetivo no es defender un conjunto de ideas, sino alcanzar la igualdad en un sistema ético, armónico y favorable a la vida y al desarrollo del potencial de cada persona. ¿Por qué aferrarnos a definiciones sistémicas, como si sólo dentro de uno de estos sistemas estuviese nuestra salvación? Yo propongo un nuevo sistema: el felicismo…. el que persiga la felicidad. Los reto a definirlo.

Vale más reflexionar que escudar la incapacidad de evolucionar ideológicamente tras  confrontaciones artificiales, clasistas de mentira. Sigmund Freud decía que la civilización empezaba cuando un hombre enojado decidía usar sus palabras en vez de lanzar piedras.  A ver cuando empezamos a ser civilizados.