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¿Quién es el esclavo en América?

 

 

Rómulo Emiliani

Esclavo es todo aquél que se arrodilla ante lo que tiene poder y vende o alquila su alma por miedo, por conveniencia o por placer, dejando atrás todo pensamiento suyo que inspire libertad y dignidad.

Esclavo es la persona que ante la libertad que emerge serena y luminosa en el horizonte y que lo invita a entregarse al Bien, escoge la seguridad de las cadenas que le proporcionan “pan permanente” en medio de la oscuridad que lo ciega.

Esclavo o esclava es la persona que cínicamente se puso de parte del que más fuerza tenía en el momento, para ampararse a la sombra de ése y dejarse llevar por el criterio del que vence y convertirse en “peón” de mala muerte, servil de ocasión, pero que sabe escaparse en su momento, cuando el amo pierde terreno al venir otro más fuerte.

Esclavo es aquél que ya tiene sus tobillos y muñecas amoldados a las cadenas que lo sujetan y que cambia de dueño según la ocasión; cómodamente vive su existencia arrastrado por el movimiento de otra mente que lo domine mientras tenga lleno el vientre.

Es esclavo o esclava quien pone su mesa en el mercado de venta de conciencias y exhibe sus prendas ya muy usadas y que son: las mentiras bien dichas, la táctica de disimular lo que no tiene que verse, espaldas bien anchas para volverlas contra el sol de la justicia y quedar mirando al valle tenebroso de la omisión y de la muerte.

Son los esclavos y esclavas los que renunciaron a ser ellos, a valerse por sí mismos, a juzgar por sus criterios, a sembrarse en la tierra y florecer con su originalidad y dar en el ambiente su propia flor y fruto que permanece.

Prefirieron ser copias de segunda del modelo que otros impusieron y se añadieron al museo de estatuas de escayola, que pareciera que pensaran y amaran, pero que nada más son poses que impresionan, pero sin corazón y sin ideales que los muevan.

Da pena ver tantos esclavos en la América que como continente tiene que liberarse de tanta infamia que por siglos nos ha consumido haciéndonos un mundo de tercera.

¡No nacimos para ser esclavos!

Pero ahí van en el desfile de cadenas que arrastradas por las anchas avenidas de la comedia que parece vida, muchos hombres y mujeres que ocupando lugares de solera han dejado más hambre, más guerras y soledades en el mundo nuevo que ya existía antes que Colón viniera.

Abogados y curas, doctores y generales, políticos y comerciantes, que no pensaron más que enriquecerse a costa del pobre que creyó en sus “dignidades”.

Líderes populares que surgieron al calor del sueño mesiánico de los que siempre esperan que “alguien” los saque de la miseria, quedaron enlodados en la trampa por la plata olvidando su cuna pobre y el voto de los desposeídos que los llevaron al poder.

América sigue siendo burlada por la palabrería hueca, sonora y plena de promesas de fatuos oradores que surgen por doquier presentando la oferta definitiva, la que dicen que al fin lograrán lo que nadie ha hecho.

Nacimos y fuimos creados para ser libres y remontar el vuelo como un águila que abre las alas y no se detiene hasta alcanzar las cumbres de la montaña.

Amantes de la verdad y la bondad, con la fe puesta en el Señor y abriendo nuestra vida como cofre generoso que esparce su riqueza de cualidades y energía, trabajo y dedicación, somos los llamados a renovar y reconstruir el mundo americano roto por tanta desidia y maldad. No somos pocos.

Los hay de todas profesiones y abundan en nuestra religión, contando con las otras, también campesinos y obreros, madres de familia y estudiantes, mucho pueblo que ama la libertad, siguen el Espíritu de Jesucristo e intentan cada cual con sus carismas reconstruir nuestro mundo americano.

Es cuestión de mantener el espíritu de valentía, sin dejarnos apresar por nuestras ambiciones y cobardía, dejando que la mente analice con criterio propio y profundidad, adoptando la postura firme que luche por un nuevo mundo en América sin claudicar y sin bajar la cabeza ante ninguno que pretenda hacerse dueño nuestro.

Somos de Cristo y Él es de Dios Padre y en Él somos recapitulados para formar el Reino nuevo donde no habrá más llanto ni dolor y veremos cara a cara a Dios nuestro Señor y Salvador.

Nacimos para ser libres y defender el Bien y extender la Cultura de la Vida por todo el vasto continente de la América. Solamente podremos ser libres si Dios está con nosotros, porque con Él somos invencibles.

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  1. dome
    4 mayo 2011 en 12:36

    la verdasd estas muybien esam lectura pero un poco aburrido.

  2. hola
    27 agosto 2007 en 13:05

    Me parecio muy interesante esta informacionm, que tu me estas brindando. Me sirvio mucho para el colegio. Te lo agradezco, esta idea de hacer páginas web me gusta mucho, ya que me proporciona diferentes informaciones. Agradezco mucho al que realizo esta informacion web. Desde ya muchas gracias por esta web! Besos y exitos con la pagina! baay!

    NATANAEL

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