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Estados Unidos – Polémica nuclear : Atacar Irán

Estados Unidos – Polémica nuclear
Atacar hasta octubreAnte los comicios legislativos de noviembre próximo que renovarán una parte del Congreso, analistas opinan que EU atacaría Irán sólo para declarar "misión cumplida".
   
El presidente Bush sostiene una conversación telefónica con un vocero del Parlamento iraquí
  24-Abril-06
  El fracaso de la política de la Administración de George W. Bush en Irak y Afganistán ha creado dificultades para el escenario electoral del Partido Republicano con vistas a las elecciones legislativas de noviembre próximo, que renovarán una parte del Congreso.Es en ese contexto, según el analista Paul Rogers, de Open Democracy, que hay que ubicar la posibilidad de que Bush decida lanzar un ataque relámpago contra las instalaciones nucleares de Irán en octubre, para declarar “misión cumplida” poco antes de que los votantes vayan a las urnas, un escenario que puede seducir a los republicanos.La amenaza de un ataque está reflejándose en el aumento de precio del petróleo, porque muchos prevén una respuesta iraní para cortar los abastecimientos de crudo.Hace pocos días, el periodista Seymour Hersh escribía en The New Yorker que Estados Unidos estaba preparándose para atacar Irán y destruir sus instalaciones nucleares, y que en los planes de contingencia para ese ataque figuraban las armas nucleares tácticas.

Si bien la idea de usar esas armas parece descabellada, no lo es tanto porque siempre han estado dentro de los escenarios de guerra de Washington desde que se usó el arma atómica en Hiroshima, en 1945, dice Rogers.

A comienzos de abril, cuando pasaba revista a las fuerzas militares, el día del Ejercito, el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad prometió una respuesta a cualquier ataque estadunidense. El 18 de abril —un día después de la publicación del New Yorker — el presidente Bush usó la fórmula que frente a Irán “todas las opciones están sobre la mesa”, incluyendo la militar.

Frente a esta escalada verbal se manifestaron, en Irán, Estados Unidos y otros países, las voces de ex políticos y ex funcionarios que exhortan a bajar la tensión y crear un diálogo directo entre Washington y Teherán: el senador republicano, Richard Lugar, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, y dos altos ex funcionarios del Departamento de Estado, Richard Haass y Richard Armitage, pidieron el diálogo porque ambos países “tienen intereses comunes”, sobre todo en recursos energéticos. Del lado iraní, el ex presidente Hasemi Rafsanjani se pronunció por un diálogo mientras que personajes iraníes efectuaron una muy discreta visita a Washington.

Muchos expertos, políticos y economistas creen que si Estados Unidos ataca a Irán, el precio del petróleo subirá a los cien dólares el barril, lo cual desatará una recesión económica mundial.

La justificación para un ataque a Irán es que ese país estaría cerca de poder producir el plutonio necesario para crear un arma atómica. El anuncio del presidente iraní de que su país había producido un poco de este material “no es más que una postura política vacua”, según Anthony Cordesman, del Centro para Estudios Estratégicos Internacionales de Washington. En realidad Irán está a cinco o diez años de poder producir un arma atómica.

Rogers, por su parte, recuerda el contexto volátil y el empantanamiento de las fuerzas militares estadunidenses en Irak y Afganistán, donde Estados Unidos está “comprometido en un conflicto a largo plazo después de haber fracasado en lograr el éxito en sus objetivos originales”, y el papel que un agravamiento de la relación entre Washington y Teherán podría jugar en ese escenario tan desfavorable para el Partido Republicano en las elecciones legislativas.

El ataque contra Irán es posible, según este análisis, porque Bush ya expresó que Estados Unidos no aceptará que Irán adquiera siquiera la capacidad de transferir a un programa nuclear militar sus recursos del programa nuclear civil. A esto se agrega la probabilidad de que Irán complete hacia finales de este año el programa piloto de enriquecimiento de uranio en su instalación de Nataz, mientras el reactor nuclear de Bushehr esté listo para recibir combustible, algo que está dentro de los términos permitidos por el Tratado de No Proliferación Nuclear.

Aunque esto no signifique el desvío o una acción tendiente a producir armas nucleares, será ciertamente interpretado como que Irán cruzó la línea de lo permisible para la Administración Bush.

Irán no se quedará con los brazos cruzados si hay un ataque estadunidense. El jefe de los Guardias Revolucionarios de Irán, el general Yahay Rahim Safavi, dijo el 14 de abril que Bush puede comenzar una guerra, pero que no será él quien la termine, y que los estadunidenses saben mejor que nadie que sus tropas en Irak y en la región son vulnerables: “Les aconsejo que no cometan tal error estratégico. Tenemos bajo vigilancia total a las fuerzas estadunidenses en la región. Hemos estado listos en los últimos dos años para enfrentar cualquier escenario, sean sanciones o un ataque”, dijo Safavi.

En efecto, Irán tiene la capacidad de responder en Irak, en la zona del Golfo Pérsico y en Afganistán, aunque no sea inmediatamente. Varios analistas destacan el empeoramiento de la situación en Afganistán, donde hay signos de una alianza entre los taliban, los señores de la guerra y los campesinos que cultivan la amapola para el opio.

Por eso, según Rogers, el periodo para un ataque militar estadunidense será a finales de octubre, justo antes de las elecciones de noviembre, lo que servirá para que Bush pueda decir que ha sido un éxito, llenar las pantallas de televisión con las imágenes de las instalaciones nucleares iraníes destruidas, y dar un discurso sobre la “misión cumplida” muy seductivo para los republicanos que ahora sufren la caída de popularidad de Bush por los fracasos en Irak y Afganistán.

Pero si se logra evitar este ataque entre finales de 2006 y comienzos de 2007, según el analista, entonces hay posibilidad de que prevalezca la cordura y que sean creadas las bases de una relación más positiva entre Washington y Teherán, pero por el instante este escenario es el menos probable.

   
  Rocco Marotta /Toronto
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Categorías:Guerra, Poder mundial
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