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China: Juego sucio en la carrera para ocupar los primeros puestos del comercio mundial

Rebanadas de Realidad – Bruselas, 3 de abril de 2006:

Mientras van recrudeciendo las turbulencias políticas por la posibilidad de que la UE y los Estados Unidos aúnen sus fuerzas para combatir las políticas comerciales de China en la OMC, la CIOSL dio a conocer en el día de la fecha dos informes recordando a la OMC que la misma población de China es una de las principales víctimas de sus prácticas comerciales desleales. Según los informes, el ingreso de China a la OMC se hizo con un alto costo para el país mismo y sus trabajadores y trabajadoras.

Esos informes, dados a conocer coincidiendo con una revisión de las políticas comerciales de China que la OMC lleva a cabo en Ginebra los días 4 y 6 de abril, destacan que la competitividad de China se basa en los salarios de explotación que paga a sus trabajadores, quienes no tienen derecho de sindicalizarse libremente, de formar sindicatos independientes ni de llevar a cabo negociaciones colectivas.

Aunque los salarios mínimos chinos son ya bajísimos -44 US$ en una de las regiones de exportaciones de mayor éxito-, los estudios demuestran que los salarios promedio en el sector de manufactura ascienden nada más que de 38 a 75 por ciento del mínimo.

"Mientras los líderes mundiales acusan de juego sucio a China por las tarifas que tiene sobre uno u otro producto, nadie presta atención al principal efecto de esa forma de actuar: el hecho de que sus políticas están perjudicando primero y principal a su propia gente", dijo Guy Ryder, Secretario General de la CIOSL.

"Cuando los trabajadores no tienen derecho de estar representados, de negociar unidos ni de hacer huelga son un blanco fácil para quienes desean sacar el mayor fruto posible de su trabajo pagándoles el menor precio posible. Esto es lo que sucede en China y por eso las exportaciones baratas de ese país están invadiendo el resto del mundo. En la terminología que utiliza la OMC, esta práctica puede realmente calificarse de "distorsión del comercio", agregó Ryder.

"Esta denegación de los derechos de los trabajadores, que viola una de las nociones básicas de la democracia, no hace sino que crezca el descontento social. La utilización gubernamental de tácticas antisindicales, como represión de medidas de fuerza y encarcelamiento de las personas que defienden los derechos de los trabajadores aviva las llamas de lo que está perfilándose como una gran amenaza para su propio predominio."

A pesar de los esfuerzos de las autoridades chinas por mantener tranquilos a los trabajadores, los conflictos laborales están aumentando. Desde 1995 hasta 2004, los juicios laborales de Shanghai se septuplicaron ascendiendo a más de 18.000 casos, según los datos gubernamentales. Y otro estudio muestra que la cantidad de conflictos laborales en todo el país subió a más del quíntuplo, pasando de 33.000 casos referidos a 123.000 personas en 1993 a 184.000 casos referidos a 608.000 personas en 2002. Según las cifras del Ministerio de Seguridad Pública, las "protestas o incidentes masivos" -lo que abarca disturbios, manifestaciones y peticiones colectivas- aumentaron de 58.000 en 2003 a 74.000 en 2004.

Contrariamente al convencimiento generalizado en el mundo, la pertenencia a la OMC le deja un resabio amargo a la mayoría de la población china y el Banco Mundial estima que en las tres cuartas partes de los hogares rurales está disminuyendo el nivel de vida. El país tiene tantos nuevos desempleados como el resto del mundo entero y tendrá que crear 300 millones de nuevos puestos de trabajo durante la próxima década para evitar que el desempleo ascienda a niveles imposibles de soportar. Alrededor de 250 millones de personas, 16,6 por ciento de su población, siguen viviendo con menos de US$1 diario y casi 700 millones de personas, es decir, el 47 por ciento de la población, lo hace con menos de US$ 2 diarios.

Ryder finalizó diciendo: "En el lapso de apenas dos décadas, China se ha convertido en el país menos equitativo del mundo. La experiencia de China muestra que la liberalización comercial sola y el éxito en los mercados de exportación no traen consigo progreso social ni desarrollo. Esto no hace sino reforzar lo que nosotros sostenemos, que la agenda comercial debe girar en torno al trabajo decente."

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Categorías:China, Trabajo
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